viernes, 25 de septiembre de 2009

AMOR… ¡Ay el AMOR!

Hay veces que ciertos temas parecen rondarnos con insistencia, y entonces nuestra cabeza se llena de pensamientos al respecto, de historias conocidas, de sensaciones, de dudas.

Justo ahora el tema que me ronda (seguramente a muchos de ustedes también) es el Amor….

¡El Amor!, fuerza universal que nos penetra y nos trasciende, fuerza llena de misterio al que ni los mejores poetas han podido atrapar en sus metáforas, en sus canciones a la luna, a la noche, a la amada... Y no han podido porque ellos intentan descifrar al amor puro, amor sublime, y nosotros, simples mortales, experimentamos día a día el confuso espectro que va de la necesidad de amor, al amor verdadero que tiene poco de poesía y mucho de tarea.

¡Cuantas cosas confundimos con Amor!

Amor le decimos a la necesidad de otro que nos mire y al hacerlo nos de identidad. O que siquiera marche a nuestro lado para no sentirnos tan solitarios.

Amor le decimos a quien nos hace de reflejo grato. A quien creemos que nos completa, a ese otro a quien aspiramos transformar hasta convertirle en la persona ideal que anhelamos, (¡y que por cierto siempre, siempre termina resultándonos imposible cambiarle!)

¡Tan simple que parecía en las novelas y tan complejo que resulta en la vida real! Porque hay que decirlo, por mucho que intentemos explicarlo, el amor que tan transparente y simple y lindo parecía, resulta ser un montón de incógnitas, de dudas, de sensaciones, un mapa que intentamos conocer y recorrer hasta desentrañar, y del que nos alejamos cada vez que nos sentimos atascados en un mojón... ¡Y vaya que hay mojones, y precipicios, y rocas, y traspiés, y…..Por lo visto el amor no es un estado previsible, es frenético y sereno, vigilante y calmo, tenso y fuerte, explosivo y moderado, sublime y cotidiano, certero y complejo, el amor comanda un vasto ejército de estados de ánimo, que para bien y mal nos desafían a cada momento.

Hoy, justo cuando estaba pensando en estos avatares del amor que tan pronto entusiasma como deriva en conflicto, alegra y enfurece....Se lo desea como lo más vital y luego al poseerlo pareciera que nada es suficiente, recordaba un cuento de Nasrudín. Como aquí cuento cuentos, ¿Qué mejor que seguir hablando del tema por mediación de estas historias?

La mujer perfecta

Nasrudín conversaba con un amigo.

- Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?

- Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.

Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.

- ¿Y por qué no te casaste con ella?

- ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.


¡Cuán cierta es esta búsqueda infructuosa de una perfección imposible!

¡Ay! amor, enamoramiento, necesidad..... dilema de ayer, de hoy, de siempre….


Las vías del Amor son inauditas,

como sabe quien las ha seguido,

pues Amor, de repente, retira su consuelo

No puede permanecer firme

aquel a quien toca el Amor

y gusta

muchas horas innombradas.

Tan pronto ardiente, tan pronto frío,

tan pronto tímido, tan pronto audaz;

numerosos son los caprichos del Amor....

Hadewjich de Amberes (hacia 1240) -

(Fragmento del poema estrófico V)

Claro que a veces tenemos experiencias que no son ni frustraciones ni lamentaciones, como este poema de Claudio M Cuenca a Inés…

INÉS- CLAUDIO M CUENCA (1812)


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