martes, 20 de abril de 2010

CANTOS DE AMOR DEL ANTIGUO EGIPTO

En todos los tiempos y en todas las lenguas cantamos al amor, pidiéndolo, agradeciéndolo, engrandeciéndolo o repudiándolo. Cantamos de modos tan semejantes como distintos y en esos sonidos con que tejemos el canto el tiempo se diluye y nos sumerge en una búsqueda eterna.

Los dejo ahora con un canto que ya tiene milenios de antigüedad y es sin embargo tan actual….

 

Canto quinto

Adoro a la Dorada,

alabo su majestad,

celebro a la señora del cielo,

canto las alabanzas a Hathor, y la gloria de la dama soberana.

Le imploré; ella atendió mi plegaria

y me envió a mi señora.

Ella vino para verme,

Y así algo grande me adivino.

Me regocijé, me entregué al júbilo, sentí la plenitud,

cuando me fue dicho: “Mira, hela aquí”.

Ahora bien, ante ella que avanzaba, los jóvenes se inclinaban,

con gran amor hacia ella.

A mi diosa hice un voto;

pues ella me dio la amada

a lo largo de tres días, tras habérselo rogado.

Hace ahora cinco días que me ha abandonado.

Canto del libro CANTOS DE AMOR DEL ANTIGUO EGIPTO- Traducción de Borja Folch - José J. de Olañeta, Editor

Dice el editor: ESCRITOS por los escribas hacia el 1.500 antes de nuestra era en papiros, fragmentos de caliza, vasos… Los Cantos de amor se recitaban en público en las calles, las tabernas y los campos, acompañados del arpa, el laúd, el tamboril o las palmas.

Las Inscripciones que hemos puesto a continuación son de fechas diversas.

La traducción no puede, evidentemente, ser literal. Una misma palabra se traduce de modo distinto según su contexto. No se conoce, por ejemplo, el significado de determinados nombres de flores, especias y vinos. Y si bien se sabe que estos cantos se recitaban o cantaban, se desconocen en cambio su metro y su melodía, dado que no sabemos vocalizar la escritura jeroglífica.

Nuestra edición consta de extractos de la traducción del profesor Siegfried Schott, Universidad de Göttingen (traducción francesa de Paule Krieger).