lunes, 26 de julio de 2010

ISIS Y LOS ESCORPIONES

 

Hoy les traigo una hermosa leyenda egipcia. Que comienza diciendo….

Osiris había sido asesinado por el dios Set, e Isis, su esposa, recupero el cofre donde estaba encerrado el cuerpo de su marido. Mientras fue en busca de Neftis y Anubis para que lo embalsamaran, escondió el cofre en el delta del Nilo, pero Set lo descubrió por casualidad mientras se encontraba en una cacería. Tomó el cuerpo de Osiris y lo partió en catorce trozos, que arrojó a lo largo del río Nilo.

isis y osiris

Al regresar su compañera, la diosa Isis y no encontrar el cuerpo la inundó la desesperación. Pero no se dio por vencida e inició una nueva búsqueda por las orillas del Nilo, ayudada por Neftis y Anubis.

Isis elevó su voz en el viento, y a su llamado acudieron siete grandes escorpiones que le sirvieron de escolta. Navegaron por el Nilo en una barca de papiro, y por reverencia hacia Isis los cocodrilos no tocaron los restos de Osiris. Por eso en aquellos tiempos los que recorrían el Nilo en barcas de papiro pensaban que estaban a salvo de los cocodrilos, pues se creía que estos reptiles aún pensaban que Isis realizaba su búsqueda por el río.

Pero las tierras regadas por el Nilo eran vastas, y el viaje agotador. Cuando Isis llegó a la Ciudad de las Dos Sandalias, en los pantanos del norte, buscó una casa para reposar. Llegó ante la puerta de la casa de una rica mujer llamada Usert y le pidió posada. Usert, al ver a la diosa fatigada, quiso invitarla a entrar, pero tuvo miedo por el aspecto pavoroso de los escorpiones que acompañaban a su visitante y cerró la puerta.

Isis fue entonces a la casa de una pobre mujer que vivía en los pantanos, y a pesar del temor por los escorpiones la acogió para que pudiera descansar. Mas los escorpiones se pusieron de acuerdo y unieron sus venenos en el aguijón de uno de ellos, llamado Tefén, que regresó a la casa de Usert. La puerta continuaba cerrada, pero Tefén encontró una grieta en la pared y se introdujo en ella. Dentro de la casa avanzó en silencio hasta encontrar al hijo de Usert, y lo picó con su aguijón, inyectándoles el veneno de los siete escorpiones.

El niño cayó ardiendo en fiebre en el acto, y la casa de Usert empezó a arder.

A pesar de sus gritos no encontró quien la ayudara, pues en la ciudad no había agua, y solo el cielo envió una lluvia para apagar el fuego, lo que fue un gran prodigio, pues la época de lluvia estaba aún lejana.

Usert caminó por el pueblo implorando ayuda para su hijo, y al pasar frente a la casa de los pantanos fue escuchada por Isis, quien se apiadó de ella. La diosa fue hasta la casa de Usert, y encontró al niño inmóvil, frío y sin vida. Isis puso sus manos sobre el pecho del niño pronunció las palabras que podían escucharse hasta la Tierra de los Muertos, y llamó uno por uno los siete venenos de los escorpiones para que abandonaran el cuerpo del niño.

Cuando el pequeño abrió los ojos, Usert recobró la alegría. Le dio a Isis collares y brazaletes de oro, y también fue a la casa de los pantanos y le entregó a la pobre mujer ricos regalos.

Continuando su viaje Isis logró recuperar los pedazos del cuerpo de Osiris, y conforme hallaba cada uno los envolvía en cera aromática, y entregaba a los sacerdotes del lugar una imagen del trozo, ordenándoles adorarlo. Sólo un trozo quedó sin recuperar, el miembro viril, que había sido devorado por tres especies de peces que quedaron malditas a partir de ese momento. Entonces Isis recreó el miembro con su magia, y luego reconstruyó el cuerpo realizando la Ceremonia de Apertura de Ojos y Boca, y con la ayuda de Anubis, lo embalsamó, convirtiéndolo en la primera momia.

Ante Osiris la diosa tomó la forma de un milano y agitó sus alas para producir un viento reanimador. Luego se posó sobre el cuerpo, y en el acto fue fecundada, quedando embarazada de Horus, quien sería el hijo del dios ya muerto y quien habría de vengarlo.

Osiris fue sepultado en un lugar secreto. No podía regresar a la Tierra, pero se convirtió en el gobernante del País de Occidente, el nombre que los egipcios daban a la Tierra de los Muertos. Allí presidía el juicio de los muertos, y determinaba el destino de todos los que llegaban a su dominio.