lunes, 30 de agosto de 2010

Y… de Alquimia.

 

Eterno ciclo de muerte regeneración, vida y transformación. Eterno ciclo de cambio pues la ley misma del universo es cambio. A qué quedarse quieta si es imposible, tan solo se puede fingir sordera, ceguera, inconsciencia, impotencia falsa que no disculpa ni defiende, que no resulta, hoy o mañana...

¿Qué extraños ingredientes llenan la pócima de lo que hemos sido somos y seremos? Lo ignoro niña, no es atributo nuestro el definirlo, sólo lo es la mezcla.

¿Duele? Sí, a veces. Otras veces alegra, otras resulta indiferente, otras sorprende, otras siembra duda, otras inquieta, otras confunde, otras acaricia... ¿No es eso la vida misma?

No partas ni repartas, reúne.

No temas, se trata de hacer...

No dejes que la mente se vuelva parlanchina sin saber de qué pozo bebe, la mente es parte de ti, sujétala y condúcela como a un caballo chúcaro que ha de ser domesticado.

Se puede.

El tiempo (Saturno) tiene sus propias reglas, ¿qué más que someternos a su juicio esperando que acceda a nuestro ruego y nos permita reunirnos?

También yo espero....

Espero …haciendo.

©Ana Cuevas Unamuno