martes, 21 de septiembre de 2010

TIEMPO DE PRIMAVERA

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Cada año la rueda en su incesante giro modifica las formas, los colores, olores y sabores, el círculo del tiempo se dibuja en los cambios de la naturaleza en un sincronismo perfecto que ningún calendario puede tabular.

Desde los tiempos más antiguos se configuraron leyendas, anécdotas, cuentos, mitos, buscando narrar y explicar los fenómenos que escapaban de las habilidades humanas y pertenecían al misterio insondable. Por que muere y renace la vida?, por que los frutos solo llegan a su tiempo?, ...Como darle sentido, significado y explicación a estas preguntas sino creando Dioses constructores y responsables de todo aquello fuera del alcance de la comprensión y posibilidad del hombre . Dioses con variados nombres, atributos, formas , pero siempre conservando orígenes y poderes análogos sin importar la cultura, el sitio de origen, el tiempo de su nacimiento, los mismos misterios se despliegan a todo lo largo y lo ancho del planeta y por debajo de las apariencias de forma una imaginería común brotaba de la mente de los hombres y mujeres.

Sin importar la fecha de cada estación, ni siquiera la clara o sutil diferenciación de estas estaciones en cuatro tiempos, en tres, en dos....Cuatro momentos claves, cuatro instancias específicas quedaban dibujadas en la impresión vivencial de todo ser vivo.

En los países nórdicos donde solo existen dos grandes momentos: Invierno y Verano, otoño era el amanecer del Invierno y Primavera el del verano, ambos simbolizaban claramente los inicios de una nueva etapa. Es su duración lo que varia según la situación geográfica de cada región, no su escénica.

La GRAN MAREA de la vida se desplaza sinuosa, ondulante, metamorfoseándose sobre si misma, creciendo y disminuyéndose, y en su danza eterna dibuja la materia plasmando en ella su huella.

Nuestros cuerpos parte misma de la Madre tierra responden a la marea sin atender nuestras creencias, sin esperar que las reconozcamos, ni siquiera requiere que estemos atentos, es solo un suceder continuo...

Y por eso mismo al llegar este tiempo de renacimiento, de puro florecimiento de la vida, son nuestros cuerpos los que se agitan, los que claman por resurgir del letargo del invierno. Primavera es el momento del despertar del corazón....tiempo en que el AMOR se muestra con su calidez, su máxima seducción, aun no llego la pasión ni el arrebato, aun es incipiente el despertar...la hembra se alista para procrear, el macho se alza impetuoso para derramarse en la fuerza gestante.

El Cielo se encuentra con la Tierra y da a luz los diez mil seres....

No es tiempo de copula, es tiempo de salir a buscar complemento, de sentir en cada célula el renacer del impulso, de abrirse como un capullo a recibir la lluvia, el viento, la luz, la noche...Es tiempo de desperezarse y sacudirse modorras, pasados, vicios, yuyos, polvo....Es tiempo de sentir!.

De sentir con la piel, con los huesos, con los ojos, con la boca, con la palma y el dorso de las manos extendidas como ramas jóvenes y hambrientas en busca del contacto que estimula y vivifica...

La alegría ingresa ,se escurre por los poros, nos sorprende en una sonrisa impensada frente al espectáculo radiante de la naturaleza en flor, o al chocar con dos enamorados amándose en su espacio sin interferencias de ojos curiosos, ávidos, deseosos...

Hoy la alegría se estrella muchas veces con la opacidad cotidiana, con nuestro olvido imperdonable al sentido de la existencia, y entonces nos sentimos aprisionados, confusos, llenos de malestares inexplicables, solos...generalmente nunca como en este tiempo cada quien toma conciencia de su mucha o poca soledad personal.

Ahora bien que es lo que sucede dentro de cada uno de nosotros en esta época?

Es ahora cuando podemos notar las sutiles diferencias entre machos y hembras, mujeres y hombres, no somos lo mismo, dos razas diferentes que se necesitan mutuamente, que se acercan y se alejan, que carecen de completud sin complemento. Ellas sienten el despertar en su sexo, en su cuenco hambriento de semillas, en su pulsión a recibir y saciarse de fuerza vital, despierta el instinto y la mente justifica con enamoramientos, necesidades, no importa es el puro instinto que mas allá de disfraces la empuja a perpetuar la existencia...

Ellos sienten la tensión, sospechan su derramarse, su entrega inevitable al poder de lo femenino, ellos temen por que reconocen en esa entrega su muerte inevitable

La Primavera es el tiempo en que la fuerza masculina, ( YANG) tiene su máximo dominio, su plenitud y por lo tanto avanza hacia su ocaso, la fuerza femenina (YIN) se despliega en el interior aguardando, abierta, expectante, dispuesta, devoradora. La semilla debe derramarse y penetrarla y en ese mismo movimiento nace el brote que es muerte de el Yang viejo y nacimiento del Ying joven. La mujer se llena el hombre se vacía y este juego de energías impreso en el inconsciente colectivo de todos es quien alerta al intelecto olvidado de la riqueza del misterio los riesgos para el Ego!.

Por que es por cierto el Ego deseoso de control, lejano al instinto y a la vida misma quien se retuerce de miedo frente a esta dinámica inevitable, quien se justifica y niega, quien opta por mantenerse a prudente distancia de si mismo.

Y así los hombres que dejaron detrás su infancia y su adolescencia, que han caminado cada vez mas lejos de su escénica se deprimen en primavera sintiendo una oscura opresión y manifiestan este gran miedo por lo general atrayendo dificultades en sus trabajos, en su entorno, en sus responsabilidades. No saben que les sucede, no escuchan la suplica de su cuerpo tembloroso que anhela morir dando vida.

Ellas no pueden evitarlo, late su vientre, se dilata el deseo, sudan buscando atraer la semilla, sin importar cuan distraídas están, perciben en mas o en menos que repentinamente hay mas hombres en la tierra, que son miradas, que están demasiado solas, que lloran sin saber por que, se sensibilizan, sueñan, se emocionan...

Primavera es tiempo de inicios, de impulsos, de puro deseo de hacer, fuerza que puja solo al exterior, que busca avanzar sin objetivos, sin metas, tiempo de pura vida amorfa que ira consolidándose en forma al acumular substancia solo después se desparramara en las “mil cosas”

Solo la mente humana es capaz de creer en plena Primavera que algo de lo que fue continua siendo, ilusión de continuidad, manía humana...El Invierno arraso con todo solo poseemos la apariencia de duración, cáscaras que entorpecen nuestro camino.... Podemos elegir... ¡Elegir comenzar nuevamente una nueva rueda o perpetuar la ilusión de continuidad ininterrumpida!

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