martes, 12 de octubre de 2010

La Palabra

Hace ya varios años me llegó este cuento, y me resultó muy bueno por lo mucho que nos dice sobre nuestros "deseos"...
Busque a su autor con "Sangoogle" perome dio diversos seudónimos autorales y ningún nombre concreto, quizás no sea yo lo suficientemente experta, por tanto lo comparto esperando que su autor no se ofenda y que si le place me diga su nombre.


- ¿Qué pretendes a cambio de tu alma? - Preguntó Astaroth al ciego Benitez.
- Quiero conocer La Palabra.
La sospecha de una sonrisa asomó en la comisura de las fauces de Astaroth.
- Insensato... La Palabra es demasiado poderosa para un mendigo como tú... con un guiño de mi ojo puedo devolverte la vista.
- Insensato sería desperdiciar la oportunidad que me brindas... ¿Qué gano con ver todo aquello que nunca tendré? La Palabra me hará poderoso como un dios, ¿verdad?
- Y más también. En La Palabra está oculto el significado de la vida, la artimaña exacta para embaucar a la muerte. Te enterarás de todos los misterios y secretos del universo, los meandros del infierno y los presbiterios del Paraíso serán tu patio de juegos.
- Todas las mujeres que han despreciado mis acercamientos románticos se rendirán a mis pies, serán mis esclavas. Todos y cada uno de los hombres que me han humillado sucumbirán bajo mi puño irascible y sufrirán con mi venganza. Las riquezas del planeta inundarán mis cofres.
- Si insistes - Suspiró Astaroth
- Insisto. Mi alma vale más que el simple funcionamiento de un par de ojos.
- Detrás de esa puerta hallarás La Palabra.
Mientras Astaroth desaparecía en una nube de Azufre, el ciego Benítez abrió la puerta y entró al recinto, tanteando, en su propia oscuridad. Su corazón dio un respingo cuando sus manos alcanzaron el pergamino púrpura en el que estaba escrita La Palabra, en todos los idiomas, lenguajes, dialectos, germanías y jeringozas conocidas por el hombre, y en todas las combinaciones posibles de lenguajes y mutaciones transculturales en potencia.
Incluso había sido escrita en el idioma de los pájaros y el rugido de las fieras.
El grito de horror del ciego Benítez traspasó el cuarto, antesala y pasillos del averno hasta llegar a la sonrisa satisfecha de Astaroth, que guardaba el contrato en un cajón de su escritorio tapizado de piel humana.
Por falta de espacio en el pergamino, La Palabra no había sido escrita en braile....