viernes, 6 de abril de 2012

Felices Pascuas- jag sameaj

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En estas fechas Judíos y Cristianos coincidimos en celebración, y esto es natural dado que la Pascua fue originalmente judía y se celebraba cuando se producía la primera Luna Llena, tras el equinoccio de Primavera en el Norte (Otoño en el Sur), en memoria de la noche en que Moisés y las 12 tribus huyeron de Egipto; de ahí que, tanto el Pesaj (Pascua judía) como la Pascua cristiana siempre concuerden con esa fase lunar, aunque casi nunca se sepa en qué mes solar caen.
El problema es que el mes lunar tiene 28 días y el solar unos 30, lo que crea una fundamental diferencia que los judíos solucionaron con el almanaque lunisolar que guía sus fiestas: su Pascua es siempre el 14 de Nissan del calendario hebreo, que puede corresponderse con algún día de marzo o abril del gregoriano, pero siempre en Luna Llena.
Pascua es una de las palabras más antiguas que han llegado hasta nosotros. Nacida como pesah en el antiguo pueblo de Israel, pasó al griego como paska, por cruce con el latín pascuum (lugar de pastura, en alusión al fin del ayuno). La voz griega pasó al latín como pascha, que en latín vulgar se convirtió en pascua, como llegó al español.
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Sobre Pesaj me ha gustado mucho este artículo y por ello se los comparto

 

Pesaj, la primera liberación del otro para ser libre en sociedad

Guillermo Lipis
Con la aparición de la primera estrella de este viernes la colectividad judía comenzará a celebrar la festividad de Pésaj, que recuerda la liberación de la esclavitud en Egipto, el “pasaje” (tal una de las acepciones de la palabra con la que se denomina la festividad) a la libertad.
Pésaj recuerda la liberación del yugo del faraón egipcio y la celebración consiste, básicamente, en destacar el valor de la pregunta como un ineludible motor de búsqueda que abre caminos al conocimiento y el sostenimiento de la libertad.
La pregunta tiene un espacio central en las mesas de las familias judías en las noches de Pésaj: Se narra la historia y se pregunta ¿Por qué esta noche es diferente a las otras? ¿Por qué se come matzá (pan ázimo cocinado a base de harina y agua)? ¿Por qué se comen hierbas amargas? A la narración de la historia se le llama “Hagadá” (en hebreo), y las respuestas se encuentran en ella misma y en las contestaciones de los más pequeños de la mesa.
El más adulto de la mesa familiar recuerda que el pueblo judío fue esclavo del faraón en Egipto, todas las penurias y los males que debieron soportar camino a su libertad. Y recuerda, también, que esa memoria colectiva se transmite de generación en generación a través del relato, de la lectura y construcción de la “Hagadá”.
Darío Sztajnszrajber, filósofo, docente de filosofía y compilador del libro "Posjudaismo", afirma que “Pésaj es la pelea constante del hombre contra sus propias esclavitudes. No hubo libertad, sino que estamos todo el tiempo liberándonos porque seguimos siendo siempre esclavos”.
Desde la mirada del judaísmo secular, “Pésaj es el espacio para pensar estas esclavitudes y estas libertades. Por eso importa mucho juntarse y volver sobre los relatos fundantes para debatir y abrir estas cuestiones. Tiene que haber comunidad y reflexión”, y eso se da en la mesa central del festejo", dice.
Para Sztajnszrajber “el hiperconsumismo y la mercantilización de la vida nos hace menos libres y nos sumerge en un estado de alienación propio de cualquier tipo de esclavitud; pero el desmarque de los dogmas es un buen inicio”.
El filósofo también actualiza el concepto de las 10 plagas registradas bíblicamente que se dice que Dios infligió a los egipcios para que el faraón permita el éxodo hebreo.
“Hoy hay mucho discurso justificacionista de ciertas decisiones tan violentas como las plagas. Muchos se llenan la boca hablando de diversidad, pero no aceptan a los matrimonios mixtos; o hablan de paz y justifican la guerra como medio para conseguirla”, afirma Sztajnszrajber.
Pero sintetiza todo en la ceguera y explica que el riesgo de las plagas “es no verlas como tales y emplearlas como medios válidos” para fines egoístas o alejados del verdadero sentido de la libertad.
El rabino Daniel Goldman recuerda que la verdadera libertad se obtiene cuando se ejerce la tarea de “liberar a los otros a través de la justicia social”.
Para Goldman, “la fiesta de la libertad, Pésaj, está siempre relacionada con las luchas en contra de cualquier esclavitud, contra la explotación, contra el abuso de toda índole”.
Y agrega que no se puede ser libre sino a través de la libertad colectiva o social.
“La libertad individual se erige sobre la esclavitud del otro. Si la libertad supone la prioridad del ego, del yo, entonces el otro está condenado a desaparecer”, explica.
El rabino de la comunidad Bet-El -del barrio de Belgrano- considera que “hay que pensar nuevas categorías para la libertad, donde quien desanude y reinvente sea siempre el otro. De nada sirve que mi comunidad sea libre si el resto de las comunidades son esclavas”, afirma.
Tal vez, una de las mejores reflexiones sobre la búsqueda de libertad la dio Erich Fromm con sus preguntas: “¿Capacita Dios al hombre para hacerse libre mediante un cambio de su corazón? ¿Interviene Dios en el proceso histórico?”.
Fromm aproximó su respuesta: “No. El hombre es librado a sí mismo y hace su propia historia; Dios ayuda, pero nunca cambiando la naturaleza del hombre, haciendo lo que solamente el hombre puede hacer por sí mismo” el hombre es librado a sí mismo, y nadie puede hacer por él lo que él es incapaz de hacer por y para sí mismo”.
Y de eso se trata Pésaj: de pensar en la libertad del otro.
Pésaj es “la posibilidad de elegir, lo que implica ser conscientes de que esa acción es un acto de fe y de apuesta para el futuro”, concluye el rabino Goldman.
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