viernes, 6 de abril de 2012

La Abuela Grillo- Mito Ayoreo (Bolivia)

Este bello corto de dibujos animados, presentado en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de La Madre Tierra 2010 de Tiquipaya, Cochabamba, y en el Festival Anima Mundi de Brasil, entre otros eventos, es una producción de The Animation Workshop de Viborg, Dinamarca, en la que participaron ocho artistas bolivianos -becados del Animation Workshop- y el animador francés Denis Chapon.

Abuela Grillo es la adaptación de un mito ayoreo

 

En un principio, la abuela de los Ayoreos era un grillo llamado Direjná. Ella era la dueña del agua, y donde sea que ella estaba, también estaba la lluvia. Sus nietos le pidieron que se vaya, eso hizo, fue cuando los días de calor y sequedad empezaron. La abuela Grillo decidió vivir en el segundo cielo y desde ahí es capaz de enviar lluvia cada vez que alguien cuenta su historia.

El nombre Ayoreo (ayoréode, plural masc.) significa algo como “hombres verdaderos”. Es un calificativo cultural ya que se refiere a su modo de vivir como cazadores y recolectores. Los Ayoreo llaman a otros pueblos cazadores y recolectores “otros hombres verdaderos”. A la población ya sedentaria, sea indígena o no- indígena, la denominan cojñone, “gente sin pensamiento correcto”. (Fischermann)

Los Ayoreo son un pueblo de cazadores y recolectores. Habitaban hasta mediados del siglo XX un territorio enorme del Norte del Chaco, cuya extensión superaba los 30 millones de hectáreas (300.000 Km.). Ocupaban prácticamente todo el espacio al interior del Chaco Boreal y delimitado por los ríos Paraguay, Pilcomayo, Parapetí y Río Grande. No ocupaban sin embargo las zonas ribereñas mismas, dejándolas a otros pueblos indígenas. De esta manera, de norte a sur, el territorio se extendía desde las serranías de la Chiquitania (Bolivia) hasta la zona que ocupan hoy las Colonias Menonitas del Chaco Central Paraguayo.

La lengua de los Ayoreo pertenece a la familia lingüística Zamuco, al igual que el idioma de los Chamacoco.

Hasta el inicio de los contactos forzados por la sociedad envolvente, alrededor de 1945 en Bolivia y un poco antes de 1960 en Paraguay, tanto la extensión del territorio como el número de integrantes de la etnia – unas 5.000 personas – se mantuvieron invariables, lo que es una señal del estado de equilibrio en el que vivía este pueblo con su ambiente de vida.

En el siglo XVIII, los Ayoreo tuvieron un contacto muy pasajero con las reducciones jesuíticas: un número aparentemente significativo de Ayoreo vivíeron por unos 20 años en una reducción llamada San Ignacio Zamuco. La ubicación de la misma es motivo de especulaciones; posiblemente se ubicaba en lo que hoy es Paraguay, en zonas cercanas al Cerro León, tal vez en la zona de Ingávi. El contacto con los jesuitas no dejó ningún rastro visible, aparte de algunos mitos y palabras.

- sobre la Abuela Direjná, dueña de las aguas y la lluvia que la acompañan dondequiera que va. Al ser rechazada por sus nietos Direjná se fue de la Tierra y dejó tras de sí días de calor y
seca. La Abuela Grillo fue a vivir al segundo cielo y desde allí envía lluvia cada vez que alguien cuenta su historia. Este mito fue convertido en una especie de fábula cuyo tema principal pertenece al mundo actual y es la lucha de los pueblos contra la mercantilización del agua.

Con los arreglos de Pablo Pico y la música de "Chillchi Parita", compuesta e interpretada por Luzmila Carpio, prestigiosa artista boliviana y actual embajadora de su país en Francia, la abuela cantora nos transporta a las calles de la Paz y a los mágicos valles y paisajes andinos de Bolivia, que bien pueden ser los de otros tantos pueblos de nuestro continente sometido a la sobreexplotación y la ambición humana. Excepcional obra de la animación contemporánea y conmovedor relato mito-histórico, sirva el canto de la Abuela Grillo a la lucha, la invocación y la esperanza.

Para Leer más sobre este pueblo: Iniciativa Amotocodie

 

Cosmovisión.

La representación que los Ayoreos tienen del universo, esta consolidad por la comunicación de los chamanes, cuyas orégatedie (almas) son las únicas que pueden penetrar en esas regiones. De esta forma la construcción del mundo difiere en particularidades, pero se notan rasgos fundamentales comunes que corresponden a las representaciones de todos ellos.

Los Ayoreos se imaginan a la tierra en forma plana, según su cosmovisión, sobre ella se levantan dos o cuatro capas de la bóveda celestial. La capa inferior más cercana a la tierra, la denominan gatájnoque ó érape tejnui, esta zona esta cubierta de grandes bosques donde también viven animales, pero en proporciones mayores que en la tierra.

Le sigue la llamada capa érape uñai, allí hay playas de arenas y rocas en las que habitan las nubes y donde se origina la lluvia, según su cosmovisión. En este lugar del cielo también viven los animales que aparecen en grandes cantidades poco tiempo después de las lluvias (aves acuáticas, sapos, ranas y mosquitos).

La capa superior de cielo es gatajnoque gatei. Allí se encuentran el sol, la luna y las estrellas.

Religión y Mitología

Tradicionalmente los ayoreo, poseían una amplia mitología y fiestas religiosas propias, relacionadas con sus creencias en determinadas aves como divinidades tutelares; su cósmica se desplazaba en una constelación compleja y altamente estructurada de sistemas simbólicos, cultura ideológica que contrastaba con la escasez de material en la que vivían y el estado de nomadismo tribal. Se tenía el chamanismo como fuerza centralizadora del clan, paralelo al papel del decasuté; ahora ello ya no existe y es el Cristianismo el que se ha impuesto.

 

Creencias sobre la muerte

Todos los pueblos amazónicos creen en la inmortalidad de alma, conciben que al morir una persona su alma deambula por la selva durante mucho tiempo, después se va a vivir a un lugar imaginario donde dicen se encuentra la tierra sin mal. En este lugar no hay jefes, todos son iguales y hacen lo que les place, aseguran también que en el lugar destinado a los muertos no viven los blancos.

La escatología amazónica pese a la presión e influencia católica ha logrado sobrevivir, refugiándose en simbologías cristianas, como se dio en el Beni con el movimiento mesiánico de búsqueda de la "tierra sin mal", que durante siglos y hasta hoy sigue movilizando a los indígenas moxeños, movimas y yuracaré que esperan encontrarla representada en una "loma santa".

La concepción originaria establece que existe dos tipos de almas o espíritus, las buenas y las malas; los espíritus malos permanecen por mayor tiempo peregrinando en la selva, y en oportunidades se encarnan en animales y plantas. Los espíritus buenos van directamente a un lugar de placer y abundancia (tierra sin mal).

Dada las pautas sobre las creencias después de la muerte, es reconocible en las culturas amazónicas la práctica de una ética encomiable; respetan la vida, practican la justicia y valoran la solidaridad.

Concepciones religiosas

En la religiosidad indígena se tiene la idea de que existen seres o divinidades benignas, que ayudan y protegen y malignas que atacan y engañan a los hombres de distintas maneras. Estos últimos seres sobrenaturales están para castigar a las personas que violan las reglas de la comunidad, como las leyes culturales y los tabúes de reproducción.

En la actualidad son pocos los grupos indígenas que practican la religión tradicional de carácter telúrica y natural, pues la mayoría han sido influidas por el catolicismo o el evangelismo protestante, que han cambiado sistemáticamente la faceta espiritual de las culturas amazónicas, dejándoles inmersos en un complejo sistema de valores desconocidos y contradictorios a su ética comunitaria.

Para Leer más ver acá

y AQUÍ encontrarán más material interesante sobre este pueblo

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