martes, 8 de mayo de 2012

CUENTOS RECONTADOS

HISTORIA ANÓNIMA

En la ciudad de México, una maestra al dar su clase relacionada con la lectura, recordó que cuando ella era pequeña, allá en su pueblo donde nació, su abuelo -que por cierto ya había fallecido hace algunos años- tenía un libro de cuentos que le leía a sus nietos por algunas tardes, después de las jornadas de trabajo en el campo. Evocó aquellos momentos placenteros en los que escuchaba historias tan interesantes en la voz grave y cálida de su abuelito, y entonces decidió que en las próximas vacaciones iría a casa de su abuela por el libro de hermosas historias y las compartiría con sus alumnos. 

Así lo hizo, visitó la casa de la abuela y le dijo -abuelita ¿se acuerda de aquel libro de cuentos que nos leía mi abuelito cuando éramos chiquitos?

A lo que la abuela contestaba -¿libro de cuentos?, ¿cuál? 

-Aquel libro grueso de cuentos tan bonitos que nos leía en algunas tardes a todos su nietos, ¡acuérdese abuelita! Tal vez esté en el ropero donde guarda las cosas del abuelo.

- No hija, nunca hemos tenido ningún libro de cuentos.  

-Sí abuelita, si yo me acuerdo muy bien, no recuerdo cómo eran las historias, pero me acuerdo claramente que me gustaba mucho que mi abuelito nos leía.

- No mi'jita, el único libro que hemos tenido es la vieja biblia, pero tu abuelo no sabía leer.

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