martes, 5 de junio de 2012

cuento: Hombres, mujeres y flores

Me llegó este cuento gracias a mi amigo Roque el señor de los cuentos…

Es muy bello por eso lo comparto

Hombres, mujeres y flores

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un cuento de Duc Ban (Vietnam)

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Dos hombres caminaban por una calle bajo el sol en una tarde de verano. Nadie sabía sus nombres, edades o de dónde eran. Ni tampoco el escritor de esta historia; simplemente llamémoslos el hombre de la gorra y el hombre sin gorra.
Caminaron por la acera y entraron a un pequeño café bajo un almendro. Dentro del café estaba oscuro y frío, y olía un poco a pimienta. La propietaria era una mujer delicada que usaba una fina blusa de seda amarilla, su pelo era suave como el agua. Sus ojos eran extremadamente negros; incluso las personas exigentes sobre la faz de la tierra no encontraban defectos en ellos. Era hermosa y estaba empapada de una tristeza pura.
-Hola, hermana -dijeron los dos hombres, las voces se aferraban entre sí y temblaban ligeramente.
La mujer arqueó las cejas y asintió, un gesto magnánimo y en cierta forma noble.
Los dos jóvenes se sentaron en la mesa junto a la puerta.
El hombre sin gorra estiró un brazo por detrás de su silla.
El hombre que usaba gorra dobló un brazo sobre su pecho.
Un enjambre de moscas zumbaba alrededor de ellos y se posaban en un charco en forma de corazón sobre la mesa. Sus numerosas patas se hundían en un líquido del color de la madera. Más tarde estiraban sus alas y descendían, rociando el aire y los pantalones de los hombres con pequeñas gotas de líquido del tamaño de alfileres.
-Hay olor a miel -dijo el hombre que usaba gorra, olfateando.
-Algún tipo de incienso -dijo el otro, pensativo.
Hubo un momento de profundo silencio.
El hombre de la gorra se sacudió la manga, se retorció y gritó:
-¡Moscas! ¡Moscas!
La mujer se rió.
El hombre sin gorra se acomodó sobre la mesa. Pensó en la risa de una mujer de un cuento de hadas, una risa que escuchó en su imaginación cuando tenia diecisiete años... Un caballero errante persiguió esa risa desde joven hasta que su pelo se tornó gris. Murió  un atardecer en que el sol se ponía sobre el océano. En oleadas, la risa de la mujer lo salpicaba como un sudario.
El hombre con gorra de repente se estremeció. En su rostro aparecieron arrugas. Dos moscas casualmente avanzaban sobre sus anillados dedos. Se puso de pie, pisó con fuerza sobre el suelo y salió del café.
-¡No puedo soportar esto! -dijo furioso.
Nadie sabe si estaba furioso por las moscas o por algo más.
-Igual que en un cuento de hadas -el hombre que no tenía gorra todavía estaba pensativo. Parecía un sonámbulo. Sus ojos estaban húmedos. Las lágrimas corrían por sus mejillas que se enrojecían lentamente. Eran unas lágrimas tan raras que las moscas se echaban a volar.
La mujer miró en la distancia. Sus jugosos labios, rojos como flores de loto, de repente tartamudearon cuando ella le preguntó al joven, quien ahora estaba de pie justo delante de ella, separado sólo por un palmo:
-¿Te gusta la pintura de Rafael, Poseidón y Circe?
El hombre sin gorra inclinó su cabeza para mirar a través del orificio en el techo de paja. Se preparaba para un vuelo a la luz del sol y a las nubes.
Dicen que después se hicieron marido y mujer.
En cuanto al hombre de la gorra, después se convirtió en criador de una especie de aves que sólo se alimenta de moscas.

Duc Ban (Vietnam)- Breve reseña sobre su obra

Escritor nacido en 1949 en Ha Tinh, donde actualmente vive.
Ha publicado diversas novelas y colecciones de relatos, algunos de los cuales han sido traducidos y editados en The Literary Review.
Hombres, mujeres y flores aparece publicado en la antología Otra vez la noche, cuentos contemporáneos de Vietnam, publicada por Editorial Popular.