sábado, 10 de noviembre de 2012

Amores temerosos

Un cuento de Ana Cuevas Unamuno

Ese hombre mira casi sin ver. Parece perdido, fantasmal. Un pie amaga el paso mientras el otro ha echado raíces cada vez más profundas. Tiene el torso curvo y una mueca indescifrable en la boca. Su gesto intenta el abrazo, su expresión aleja, expresa miedo.

Esa mujer camina como corriendo, casi atropella. Escupe carcajadas sin calor, y palabras que desdicen a su alma. No sabe si va o si se queda. Detrás el telón, delante las luces, ella en el marco intenta representar el acto de vivir. Teme hacerlo. Una la mira y siente pena, la misma, o casi la misma que corre en lágrimas secas por su mejillas rojas de maquillaje. La espalda recta, los ojos fijos adelante, Vaya a saber una dónde tiene realmente la mirada.

Me han dicho que ellos se amaron. Se amaron tanto que no lo soportaron, y se fueron comiendo el uno al otro, día a día, mordisco a mordisco....Quizás aún se ama y sus restos que temen no sobrevivir, se alejan colocando espacios infinitos. Cada uno ya no es lo que hubiese sido, ya no son seres enteros, son restos. Restos de llanto y sangre, de pena y odios, de amor y muerte. Restos que caminan y siguen quietos.

¡Es tanto el miedo!

© Ana Cuevas Unamuno

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