martes, 1 de abril de 2014

Clásicos imprescindibles de la literatura infantil y juvenil Manuel Peña Muñoz

Comparto este artículo maravilloso, gracias a Claudio Ledesma que lo ha compartido en su facebook

pueden ver el video acá:
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El cuento es tan antiguo como la humanidad. En tiempos prehistóricos, el hombre de las cavernas se reunió en torno al fuego para congregarse y contarse historias portentosas. A través de las narraciones espontáneas, el hombre intentó explicarse el origen de la vida. Los cuentos se transformaron en relatos que explicaron los fenómenos incomprensibles de la naturaleza. El trueno, la lluvia, la muerte o los eclipses fueron interpretados a través de un cuento. Así surgieron los mitos que están en la raíz de toda civilización. Hoy día, aquellos cuentos orales se han revalorizado porque se ha descubierto que en ellos están las bases de la cultura de cada pueblo.


El cuento más antiguo que se conoce data de hace 3.000 años y procede del Antiguo Egipto. Este cuento se escribió en viejos papiros que se encontraron descoloridos y maltrechos, cubiertos de caracteres incomprensibles, trazados por la mano de Anás, escriba egipcio. Hoy, la escritura de estos rollos ha sido leída, sus caracteres, descifrados e impresos, y su texto, sumido por tan largo tiempo en la oscuridad, ha visto por fin la luz del día. El cuento se escribió expresamente para el príncipe Seti Merneftah, hijo del faraón Ramsés II y llegó a considerarse como una de las obras maestras de la literatura egipcia. Al pie del último rollo dice: "Que el dios Thot guarde de la destrucción todas las palabras contenidas en este rollo". La narración nos cuenta la historia de dos hermanos: Anepú y Batau. El primero es más poderoso y somete al menor a una serie de trabajos y humillaciones, sufriendo el personaje una serie de aventuras y reveses de la fortuna.
La lectura de este cuento nos pone en contacto con una remota civilización y nos lleva de la mano a los campos de cultivo en el légamo del río Nilo. El cuento además, nos brinda mucha información sobre los usos, costumbres y creencias de los antiguos egipcios, en particular a la idea de la vida después de la muerte. La sencillez, el fresco ambiente que respira, el estilo casi bíblico de la narración no pueden menos que causar una impresión profunda en el ánimo del lector moderno.
El autor del cuento fue contemporáneo de Moisés. Esta circunstancia viene a añadir todavía más el interés del descubrimiento del papiro. La semejanza entre algunos de los párrafos de la narración del Génesis y el estilo del escritor egipcio puede admitirse por el hecho de que Moisés fue educado por hombres como el escriba Anás en todos los ramos del saber de los egipcios. Esta historia, este papiro, puede que haya estado en sus manos. Composiciones análogas a ésta podían haber contribuido a su educación. Por lo menos, ellas nos sirven de poderoso auxiliar para hacer más patente el hecho de que el gran legislador hebreo estaba preparado para su misión, no sólo en las soledades de Horeb, sino también en la corte del faraón y en las escuelas de Egipto.

El Panchatantra

La India es uno de los países más ricos en cuentos y leyendas. Sus grandes poemas épicos recogen una enorme cantidad de relatos, fábulas, mitos y tradiciones que han servido para inspirar la cuentística occidental. Todos los relatos orales y las fábulas de animales fueron recopilados en colecciones escritas que alcanzaron enorme difusión, entre ellas el Panchatantra, considerada la colección de cuentos más antigua que existe.
El Panchatantra (que significa "Los Cinco Libros") es una obra narrativa hindú, escrita en prosa, con gran difusión en la India y objeto de numerosas traducciones y adaptaciones. Consta de 70 cuentos que el Brahman Visnusarman narra a los tres hijos de un poderoso rey para transformarlos en hombres doctos y sabios.
Los 70 cuentos se agrupan en 5 libros: "La Separación de los Amigos", "El Modo de Ganar Amigos", "La Guerra de los Cuervos y los Búhos", "La pérdida de lo que se ha adquirido" y "Las Obras hechas irreflexivamente". En el siglo VI se tradujo al persa. Luego, al árabe, en el siglo VIII. Del árabe al hebreo, en el siglo XII. Del hebreo, al latín, en el siglo XIII. Y del latín, al español, en el siglo XV. Ha tenido gran repercusión en la cuentística occidental. El cuento "El conejo astuto" pertenece al Panchatantra y narra cómo un humilde conejo burla al león, el temeroso de los animales del bosque, y gracias a su astucia, logra arrojarlo a un pozo, castigando su soberbia y consiguiendo la libertad de los animales que vivían temerosos ante su presencia.

La Biblia

El libro de los libros es también un rico manantial de relatos. Las Sagradas Escrituras describen con mucho detalle la irresistible inclinación de los reyes y profetas hebreos hacia las narraciones de carácter moral, inspiradas en antiguas leyendas. Especialmente el Antiguo Testamento abunda en mitos diversos de la Creación y de los orígenes y relata además acciones épicas de los héroes primitivos. Muchos de estos relatos estimulan nuestra imaginación como la historia de Adán y Eva en el Paraíso, de la Torre de Babel, del Diluvio Universal y el Arca de Noé en el que se salvaron todos los animales de la creación y tantos otros relatos llenos de imaginación. Asimismo, en el Nuevo Testamento leemos historias conmovedoras como la huida a Egipto. Luego, Jesús se transforma también en un contador de historias que llamaba parábolas, como la de los talentos. Una gran muchedumbre escuchaba ansiosa sus famosos sermones de la montaña que no eran otra cosa que cuentos con un fondo moral. Y cuando hablan de Jesús, dicen "Este hombre cuenta cuentos". Cristo enseñaba a través de las parábolas y la muchedumbre lo escuchaba, en un rasgo muy propio de la cultura judía que también necesitaba de cuentos para congregar y formar.
Ya en los tiempos bíblicos, la narración era considerada un arte para el pueblo judío. En la actualidad, muchos de estos cuentos orales que reflejan al pueblo hebreo se han recopilado y forman parte de importantes colecciones, entre ellas "Cuentos del pueblo judío" de Ben Zimet publicado en Ediciones Sígueme de Salamanca, España. En este libro leemos cuentos tan interesantes como "La primera lágrima", "La historia del rey Salomón" o "Las tres preguntas" en que se relata la historia de un hijo único que va a ser enterrado vivo para cumplir con un sacrificio a los dioses a fin de que los arquitectos puedan construir una gran ciudad en un terreno seguro. El niño, que es conducido al ara del sacrificio de la mano de su madre a cambio de una bolsa de monedas de oro, pide salvarse, haciendo tres preguntas a los sabios: "¿Qué es lo más liviano del mundo? ¿Qué es lo más dulce del mundo" ¿Qué es lo más duro del mundo?" Después de mucho deliberar, los astrólogos responden: "Lo más liviano del mundo es una pluma de pájaro. Lo más dulce, la miel. Y lo más duro, la roca". El niño responde: "Lo más liviano del mundo es un hijo único en brazos de su madre. Ella casi no nota el peso. Lo más dulce es la leche que el niño mama del pecho de la madre. Y lo más duro, el corazón de una madre que entrega a su hijo único para que lo entierren vivo a cambio de un puñado de monedas de oro". Los astrólogos no supieron qué decir y dejaron al niño en libertad.

Sherezade, el mito de la contadora de historias.

El mundo árabe ha tenido también ricas colecciones de cuentos. El libro principal que reúne la rica colección de cuentos orales árabes se titula "Las Mil y una Noches". Esta colección de relatos fue conocida en Europa en el siglo XVIII a través de una adaptación francesa de Galland. Un relato inicial sirve de marco y en él se encuadran todas las narraciones. El rey Shahriyar, traicionado por su esposa, dispone que pasará cada noche con una joven del reino, la cual, al amanecer, será ejecutada. La venganza se interrumpe con la bella Sheherezade quien despierta el interés del monarca contándole un cuento cuyo final siempre queda para el día siguiente, pero este cuento se enlaza con otro y así, sucesivamente, durante mil y una noches. Al cabo de este tiempo, el rey que se ha enamorado de Sheherezade, quien ya le ha dado tres hijos, le concede el perdón. El material de "Las Mil y una Noches" además de árabe, es semita, persa e hindú. Esta colección de tanta difusión en el mundo entero, sobre todo a través de refundiciones y adaptaciones, atrae fundamentalmente por la atmósfera fantástica y el ambiente exótico del mundo musulmán.
Los cuentos de este gran libro reflejan la idiosincrasia, la religión, el mundo del Islam, la mentalidad y las costumbres del mundo árabe a través de los cuentos de Sherezade que fija el tipo de la contadora de historias. El mérito de esta protagonista es que logra vencer la brutalidad del sultán a través de un cuento. Es decir, el cuento tiene la virtud de llegar al corazón del ser humano a través de la emoción. Es también un encuentro con el hombre a través de los sentimientos. Por eso es tan importante narrar y oir cuentos ya que a través de las bellas historias se desarrolla el sentido estético y la afectividad. Los cuentos más recurrentes son "Aladino y la lámpara maravillosa", "Simbad el Marino" y "Alí Babá y los cuarenta ladrones".

La Mitología Griega

Las civilizaciones antiguas forjaron sus mitos en el milenario arte de narrar. Así surgió la Mitología Griega rica en dioses y semidioses. Homero fue un contador de historias y "La Ilíada" y "La Odisea" se fundan en el arte de contar historias épicas.
Los rapsodas de la época griega eran también tejedores de sueños que dotaban de poesía la vida, la impregnaban de sabiduría y misterio a través de la palabra. Así surgen historias que se han transmitido de generación en generación, como la historia del rey Midas que transforma en oro todo lo que toca, pero termina sucumbiendo por su ambición. O la historia de Narciso que se enamora de su propia figura reflejada en el agua. Así, todos los mitos expresan la unión entre lo fantástico y lo real. Los dioses de casan con los mortales, los hombres de casan con animales y plantas, y en general, se vive en un extraño universo donde lo imposible se convierte en realidad. La variedad de los mitos griegos es inmensa: la historia de Dafne y Apolo, la de Eco y Narciso, la de Orfeo y Eurídice, la de Cupido y Psique. La mayoría de ellas ha inspirado a dramaturgos, novelistas y músicos a través de la historia de la Humanidad.

Cuentos Celtas

Una de las principales raíces de lo que podríamos denominar genéricamente "cultura occidental" es, sin lugar a dudas, el mundo céltico que hace más de veinticinco siglos viene impregnando, a veces tenuemente, otras de modo decidido, las características básicas del ser europeo. Los celtas, en el apogeo de su poder, ocuparon en Europa una enorme extensión territorial que limitaba al Oeste con el Atlántico, desde la Península Ibérica hasta las Islas Británicas; al Norte, con el extremo interior de la gran llanura septentrional alemana y polaca; al este, con los Cárpatos y al Sur, con el Mediterráneo, desde las costas catalanas y la vertiente norte de los Apeninos, hasta los lindes meridionales del Danubio, sin que jamás tuvieran estos territorios unidad política alguna. Uno de los personajes de mayor permanencia en las fábulas célticas es el personaje de Reynard, el zorro, del que se conservan infinidad de historias que pervivieron no solamente en las tradiciones norte europeas, sino en todo el continente. También Esopo nos dejó buen testimonio de ello.
Hoy existe un renacer de los cuentos celtas en los que aparecen seres fantásticos y sobrenaturales. Las colecciones de Cuentos Celtas incluyen narraciones prodigiosas llenas de magia medieval como "Powel, príncipe de Dyfed", "La visión de MacConglinney", "El granjero de Liddesdale" y muchas otras que se han revalorizado en los últimos años a través de las recreaciones realizadas por Tolkien en la saga de "El Señor de los Anillos".

El cuento narrado en la antigüedad medieval.

La antigüedad pre cristiana y luego la Edad Media tuvieron también sus mitos, cuentos y sagas cantadas o trovadas por trovadores y juglares que oficiaban el papel de los grandes contadores de historias, encantando a la gente en las plazas medievales. Los campesinos los rodeaban en un círculo mágico o maravilloso y eran incluso contratados por la nobleza para que fueran a cantar hazañas portentosas de guerreros y caballeros.
Es la época de las peregrinaciones de Santiago de Compostella. En el siglo XII acuden los peregrinos de Medio Oriente de toda Europa, recorriendo Europa, pasan a Paris y desde la Plaza de Saint Jacques, inician a pie la peregrinación por el norte de España hasta Galicia. En el camino, encienden fogatas y relatan cuentos recogidos por Gonzalo de Berceo en los "Milagros de Nuestra Señora". Son historias de milagros y apariciones de la Virgen que se narran en las noches y que hacen más ameno el camino. Es la época también de los romances españoles caballerescos y amorosos, como el de Delgadina que narra una triste historia de ambientación medieval.

Los Cuentos de Canterbury

"The Canterbury's Tales" son también cuentos medievales de peregrinos. Estos "Cuentos de Canterbury" fueron escritos por el narrador inglés Geoffrey Chaucer (1340-1400) uno de los más representativos autores de la Edad Media. La obra apareció en 1387. Se trata de un conjunto de relatos basados en una idea central. El hilo conductor es una peregrinación al santuario de Santo Tomás Becquet en Canterbury. El prólogo nos muestra a los 29 peregrinos reunidos en una taberna, dispuestos a comenzar el viaje: es un escudero, un caballero, una monja, una abadesa, un labrador, un cura, etc. No son personajes casuales, ya que representan a todas las clases sociales de la sociedad medieval, con exclusión de las más extremas, es decir, no hay nobles ni mendigos. El mismo Chaucer es uno de los peregrinos.
El tabernero sugiere que para que se les haga más corto el camino, cada uno cuente dos cuentos: uno a la ida y otro al regreso. Quien cuente el mejor cuento, recibirá como premio una gran cena en la misma taberna, cuando regresen. Todos están de acuerdo y los relatos comienzan, pero el plan de la obra total no se llevó a cabo, por la complejidad y extensión de la empresa. Los temas son variados y el estilo es siempre diferente. Por su amenidad, constituyen excelente ejemplos de cuentos ingleses de raigambre popular.


 

El Decameron de Bocaccio

También en el siglo XIV surgen los cuentos del escritor italiano Giovanni Bocaccio (1313-1375), reunidos en el famoso libro "El Decamerón". Este libro fue escrito entre 1348 y 1353. Se inicia como sana recreación vital de un grupo de jóveness, siete mujeres y tres varones, contra la peste que precisamente en 1348 sembró la muerte en Florencia. Estos jóvenes deciden combatir el temor a la muerte con el amor a la vida. Se reúnen así en un lugar ameno, a las puertas de Florencian, en la ribera del Arno, mientras la peste diezma a los habitantes de la ciudad. Allí transcurren 14 días entregándose al amor y narrándose historias picarescas que aparecen recogidas en el libro. Cada jornada está precedida por un breve preámbulo y finaliza con las disposiciones para la siguiente y una canción. En la primera y novena jornadas, el argumento de los relatos es libre. En las otras jornadas, el argumento se ajusta al tema dado por el joven y la muchacha que preside la reunión. Así, en la segunda jornada, los cuentos giran en torno a la idea "de quien, por diversas cosas infectado, llega a feliz desenlace". La cuarta jornada está inspirada por la idea "de de aquellos cuyos amores tuvieron desventurado fin".
Hay situaciones grotescas, jocosas, desde lo noble hasta lo vulgar, desde lo virtuoso hasta lo obsceno, en una especie de gran celebración del mundo tal como es, hecha con incomparable arte de narrar. Algunos de estos cuentos fueron llevados al cine por el talento del director Pier Paolo Passolini que llevó también a la pantalla en los años 70 los cuentos de las “Mil y una Noches”, en un intento de revalorizar el arte del cuento popular.

El Pentamerón de Giambattista Basile.

"El Pentamerón" o "El cuento de los cuentos" es un libro clásico de cuentos orales italianos escrito por Gian Batista Basile (1575-1632) en Italia. En este libro publicado en el siglo XVII en dialecto napolitano, aparecen 50 cuentos que fijan el tipo del cuento de hadas. Su autor se inspira en el Decamerón de Boccaccio escrito antes que reunía cien cuentos recogidos también de la tradición oral. En esta oportunidad el autor combina su conocimiento de la lengua culta con la vulgar o popular para entregarnos estos cincuenta cuentos publicados en el año 1634 cuyo mérito radica en que son cuentos folclóricos pero transformados en un extraordinario estilo literario. Se trata de una obra originalísima, desorbitada, extravagante, muy graciosa y con chispeantes toques de humor que nos sorprende hasta el día de hoy.
En esta obra reconocemos el antecedente de los cuentos que tradicionalmente conocemos como cuentos maravillosos. Aquí está la raíz de los cuentos clásicos. El cuento “Sol, Luna y Talía” es un antecedente de “La Bella Durmiente del Bosque”, “Cagliuso” de “El gato con botas”, “La osa” de “Piel de Asno”, “Las cinco o “La gata Ceneréndola” de “La Cenicienta” que después recogió Charles Perraul en el siglo XVII francés o los Hermanos Grimm en Alemania, pero no hay que olvidar que las primeras versiones de estos cuentos están en el Pentamerón. Claro, con el tiempo, estos cuentos que fueron orales en el inicio, se fueron adaptando omitiendo los detalles más escabrosos y truculentos como veremos en detalle.
Este libro “El cuento de los cuentos” fue elogiado por los hermanos Grimm que lo tomaron de modelo. En el libro “Cuentos de los niños y el hogar” hay un estudio de los cuentos folclóricos y los hermanos Grimm dicen: “Esta colección es la mejor y la más completa de las que se han hecho de todas las colecciones, añádase a esto que el autor poesía además perfecto conocimientos del dialecto y una gran capacidad para recoger cuentos y entrar en su espíritu”.
La riqueza de estilo, la elegancia formal, el humor y la parodia hacen que este texto de la literatura oral esté en la línea barroca que tan bien conoce Giambattista Basile. Aquí lo culto se funde con lo popular. Hay escenas en castillos y palacios, con bufones y campesinos que hablan la lengua napolitana pero hay también continuas referencias a la cultura grecolatina y a la mitología griega como se usaba en la época de Quevedo en España, poeta que admiraba también la literatura de Giambattista Basile. Como en los cuadros de Velazquez hay referencias también a la mitología griega. De hecho, en muchos de sus cuentos hay referencias, por ejemplo hablando de la reina malvada en el cuento “La Bella Durmiente” se nos dice que era una verdadera “Medea” o que era tan malvada que tenía la mirada de “Nerón”. También hay alusión al Coliseo romano. En todos los cuentos hay alusiones y referencias a Juno, Venus, Júpiter, Orfeo y con frecuencia hay referencias a Petarca o Virgilio.
Algunos de los cuentos están inspirados en la vida diaria pero la mayor parte de los cuentos son de hadas, ogros, monstruos, animales encantados y seres extraordinarios, siendo el primer autor de habla latina en utilizar la palabra ogro en un cuento pues deriva del italiano orco en francés es ogre.
La estructura del libro nos remite a “Las Mil y una noches” pues se trata también de una serie de cuentos marco o enmarcados en uno mayor. Si en Las mil y una noches es la dulce Sherezade la que cuenta cuentos, aquí un príncipe hace llamar a las mujeres brujas del pueblo para que les cuente historias las cuales se narran en cinco jornadas. Cada cuento lleva un pequeño comentario al principio y un breve comentario moral y concluye con un proverbio. El primer cuento que sirve de introducción concluye al final de todos los cuentos, de modo que todos ellos quedan encerrados en un gran paréntesis.
El autor se inspira en fuentes tradicionales, medievales y orientales y añade de su propia imaginación con ornamentación barroca. También se inspiró en el Panchatantra y en las Mil y una Noches, lo que prueba que todos estos cuentos maravillosos están relacionados entre sí.
Basile en el fondo hace parodia como Miguel de Cervantes parodia las novelas de caballerías, este autor exagera la tradición folclórica que conoce bien pues acude a las tabernas donde se cuentan estas narraciones de sabor popular, así los cuentos se nutren de lo popular pero se enriquecen con el lenguaje elaborado como lo hará en Francia Madame D´Aulnoy en sus cuentos recamados también de línea barroca.
Desde luego que los cuentos de Basile no son para niños, pero no hay que olvidar que en la época en que fueron narrados, no había distinciones entre niños y adultos como lo es hoy día. En su época, eran cuentos para entretener a los viejos y a los jóvenes, pero quiso el destino que fueran los niños quienes se apropiaran de estos cuentos que hoy día paradójicamente se consideran “cuentos infantiles”.
Desde el punto de vista literario tenemos que considerarlos pues inspiran y son el modelo a seguir que continuaron Charles Perrault y los hermanos Grimm entre muchos otros como también Fernan Caballero en Andalucía. Hoy día comprobamos que estos cuentos folclóricos gustan mucho a los niños y precisamente quienes relatan o recrean cuentos infantiles se basan en el rico filón de los cuentos de la rica tradición oral.


 

Los cuentos barrocos

Posteriormente surgen los cuentos maravillosos de hadas y duendes en la Europa del siglo XVII, revalorizando los cuentos orales que circularon en la Edad Media, inspirados en hechos bárbaros. Son los cuentos terribles, como el de “Barba Azul”, inspirados en el personaje siniestro de Gilles de Brais. Muchos de estos cuentos son sanguinarios y terroríficos. Así lo pensó Kafka, muchos años después, quien escribió: "Todo cuento es sangriento. Todos los cuentos brotan de las profundidades de la sangre y de la angustia. Por eso, todos los cuentos están emparentados. Difieren en la superficie. Los cuentos nórdicos no crecen de la misma fauna imaginativa que los cuentos de los negros de Africa. Pero el meollo, la hondura del deseo es análoga". Estos cuentos sanguinarios de sagas populares, fueron retomados, recontados y escritos por primera vez en el siglo XVII, en la época de Luis XIV, cuando se ponen de moda los cuentos de varitas mágicas que circulan por el campo y que se cuentan leñadores y guardabosques.
Charles Perrault recogió en el siglo XVII los cuentos populares que recogen la rica tradición medieval. Se publican con el nombre de "Cuentos de Antaño" y reflejan modos, usos y costumbres medievales, pero con el tratamiento y el lenguaje cortesano del siglo XVII. Son, pues, cuentos barrocos, como "La Cenicienta", "Piel de Asno", "Riquet, el del copete", "El Gato con Botas", "Caperucita Roja", "Barba Azul" y muchos otros.
Inspirada en Charles Perrault, Madame d'Aulnoy que vuelve al cuento de hadas más exquisito, refinándolo, pero siempre con la base oral, entre ellos "El Serpentón Verde" que aparece en los volúmenes de "Las Hadas a la Moda".

El cuento romántico

En el siglo XIX, los hermanos Grimm retoman el cuento oral recogiéndolo por los campos de Alemania. Van a pie, conforme se usaba y recopilan las historias de labios de campesinos,, molineros, pastores y mujeres que lavan en el río. Es una época de revalorización del cuento popular en todo el mundo. Así, publican "Cuentos de la Escuela y el Hogar" que tuvo gran repercusión, aunque en realidad, no pensaban en los niños, sino en recoger la raíz de la cultura alemana a través del idioma y las creencias populares, ya que ellos pensaban que en los campesinos se mantenía vivo el espíritu de los pueblos. Entre los cuentos más bellos recopilados por los hermanos Grimm se cuentan "Las siete cabritas y el lobo", "Hansel y Gretel", y "Blanca Nieves", recogidos de labios de una pastora de cabras. Son cuentos que recogen los hermanos Grimm en la Alemania romántica y que reflejan muy bien la sabiduría popular de los labriegos y caminantes.


El cuento oral de tipo folklórico va a tener características propias que adquieren su punto exacto cuando se le cuenta oralmente: repetición, ritmo, descripciones breves y concisas, diálogos vivaces, son sus características decisivas. Estos cuentos tuvieron gran impacto en toda Europa y pusieron de moda las recopilaciones de cuentos folklóricos en todo el mundo.

Los cuentos de Andersen

Posteriormente vendrá Hans Christian Andersen también en el siglo XIX, que dará al género mayor carácter literario, profundidad humana y belleza poética. Él mismo es también un contador de historias que encanta a la aristocracia europea narrando "El soldadito de plomo", "La Sirenita" o "Los tres príncipes encantados". Con razón ha sido llamado El Poeta de la Infancia, y en su honor, el día 2 de abril, día de su nacimiento, se celebra en todo el mundo el Día Mundial del Libro Infantil, recordando cuando él narraba oralmente esos cuentos a niños y adultos para fijarlos posteriormente en el texto escrito.
Andersen, por su manera de ver la vida, fue un observador de la naturaleza humana. La vio en los demás y la vio en sí mismo, vio las debilidades humanas y los miedos, de modo que sus cuentos, como las obras teatrales de Shakespeare, recogen aspectos esenciales de nuestra vida.
Andersen es un autor que ha sido capaz de reunir, en forma de relatos, las tendencias más habituales de la persona, sus interrogantes y frustraciones, los miedos, el afán de supervivencia, la amistad y sobre todo, la capacidad de salir de un problema por uno mismo. Solo personas privilegiadas como él tienen la capacidad de recoger, en un escrito, la vida misma. En sus cuentos aparece la esencia del hombre. Aparecen temas tan básicos de la persona como el desprecio al diferente, la envidia, el miedo al cambio, la necesidad de tener el sustento asegurado, la necesidad de amar y ser amado.
Toda la amplia gama de sentimientos y emociones de la condición humana aparece reflejada en la obra de Andersen en forma metafórica. Aquí están en forma de personajes mágicos, la perfección interior, la necesidad de ser escuchado, la capacidad de sacrificarse por amor y también la pena, la tristeza, la alegría o el dolor. El autor no le hace el quite a los sentimientos melancólicos, porque estima que el niño tiene derecho a saberlo todo y a que nada se le esconda, ni que nada se le escatime. Entrega todo en forma poética. Ahí está la clave y el talento de un autor que ha trazado las bases de la literatura infantil moderna.

Andersen supo recoger una rica herencia cultural y la supo transmitir en forma de pequeñas obras de arte. Sus cuentos tienen un nivel manifiesto y un contenido profundo. En el caso de “El Patito Feo”, nos encontramos en el nivel manifiesto con la historia de un pato diferente al resto, que es marginado, pero que luego se reconoce en un grupo de cisnes. Decide ir con ellos, aunque teme que le maten por su fealdad, pero al final, al verse reflejado en el agua y comprueba que ya no es feo, sino un hermoso cisne, el que más atrae la atención de todos. A nivel profundo, Andersen quiere comunicar a los niños y a los adultos la tristeza y el dolor del incomprendido, del marginado y su triunfo final por encima de todos los que lo han despreciado. También nos quiere contar su propia historia de modo indirecto y por eso, es el cuento más autobiográfico de todos.
Dice con cierta arrogancia, propia de él: “Nada importa nacer en un gallinero cuando se sale de un huevo de cisne”. Está en el cuento la necesidad de superación personal que proyecta Andersen en el pato: “Volaré hacia esos pájaros majestuosos del cielo y quizás me destrocen porque tengo la osadía de acercarme a ellos. Pero no importa. Prefiero que me maten ellos antes que ser picoteado por los patos, empujado por las gallinas, pateado por la mujer que cuida el corral o padecer durante el invierno”. En el cuento reconocemos el desprecio al que no es de la misma condición, es decir, la burla del que es distinto. Y así dirá un pato silvestre: “Uf, qué eres feo, pero nos da lo mismo con tal de que no te cases con nadie de nuestra familia”. El mensaje tácito podría expresarse con estas palabras: No debemos subestimar a los aparentemente son inferiores, porque es seguro que también tienen valores como los demás.
Andersen nos muestra también en este cuento la idea del determinismo, es decir, que muchas personas se sienten vulneradas a las expectativas de los otros y terminan siendo lo que los demás quieren o esperan de ellas. Aquí nos está haciendo un llamado a la necesidad de seguir siempre un camino propio. Muchas veces las expectativas sobre nuestra persona existen aún antes de nacer. Al pato del cuento le sucede algo parecido. Era el huevo más grande y la madre estaba ya cansada. Ya estaba, por así decirlo, marcado, señalado. En el nacimiento de un niño hay también unas expectativas previas sobre él que influyen enormemente en cómo se desarrollará posteriormente.
Hay niños que vienen para arreglar la situación de los padres, sus discusiones; otros tienen que ser la reproducción exacta de su papá o de su mamá, vienen predeterminados. El mismo nombre que se le pone al niño es significativo porque enlaza con tradiciones familiares muy antiguas, como ponerles el nombre del padre o de los antepasados, de los abuelos, y así el niño o la niña cumplen la expectativa de continuar la saga familiar. Todos los sentimientos del padre y de la madre y del resto de la familia influirán en el desarrollo de su personalidad. Viene marcado desde la cuna, de modo que luego le será muy difícil liberarse de esas expectativas.
Otras veces, esas creencias familiares sobre nosotros son adjudicadas posteriormente y a veces en forma negativa. Las familias son capaces de convertir a un sujeto en la oveja negra de la familia, el bohemio, el bueno para nada y el sujeto acaba creyéndoselo y actuando como tal. “No hay que defraudar a la familia” nos dice irónicamente Andersen en el cuento que es una reflexión sobre lo que somos verdaderamente y sobre lo que los demás esperan de nosotros y nos hacen ver y creer que somos. Un niño hace maldades que causan gracia a la familia. Consigue que el niño las repita porque sabe que a todos les agrada. Le graban las maldades y se las celebran. Quizás no le digan verbalmente “lo haces bien” pero se sonríen ante su acción, lo acarician, se miran complacidos los familiares o se graban en un video en el escenario del desastre. Al final, consiguen que este niño se comporte como los demás quieren que sea, aunque no desee hacer esas “maldades”.
El cuento nos pone también en estado de alerta respecto a la importancia de seguir un camino propio, con un rol diferente del que nos ha marcado la sociedad. Y también nos muestra la necesidad educativa de ayudar a que ese niño que tenemos en la sala de clases no se crea que es un pato, sino que es cisne. Muchas veces lo son y no se han dado cuenta, porque nadie se los ha dicho y porque nadie los ha ayudado a encontrarse a sí mismos. Esto es una tarea educativa que tenemos en nuestras manos como educadores o como bibliotecarios. El cuento nos sugiere también cuán importante puede ser nuestro papel para contribuir a salvar la vida de un niño, es decir, para que sea lo que verdaderamente es.
El pato del cuento no sabía que existía otra realidad. Vivía inmerso e invadido por su propio contexto y no conocía otra perspectiva. Muchas veces nosotros no vemos muy lejos. No nos damos cuenta de que existen otras realidades, porque nadie nos ha hablado de ellas. Pero cuando alguien, pato, cisne o un amigo te muestran otro camino, nos hace ver que las cosas pueden ser de otro modo y respiramos.
“¿Quieres decir que no soy el pato más feo?”, dice Andersen en el cuento. Es que no eres pato, eres cisne. Vive y sueña como cisne. El mensaje del cuento es “Ser cisne no es mejor que ser pato. Si eres pato, sé un buen pato. Disfruta. Sé el mejor pato. Pero que no te engañen. Si eres cisne, que no te llamen pato”. Lo que de verdad importa es ser, con todas sus consecuencias, lo que uno es y vivir la propia realidad.
Me gustaría que todos pudiéramos, en algún momento de nuestra vida, experimentar y sentir el avance y la alegría inmensa que supone tener una voz amiga que te diga: “Amigo, date cuenta que no eres un pato, sino que eres un cisne”. O ayudar al otro a que lo consiga.

Estructura del cuento

La anécdota se desarrolla en las cuatro estaciones del año, lo cual aprovecha el autor para comenzar un capítulo en cada una de ellas. En el verano, nace el patito, durante el otoño y el invierno se suceden la huida y las penalidades del pato, hasta que un día de primavera encuentra el lago de los cisnes y descubre su propia identidad y belleza. Es decir, que Andersen hace un paralelo entre la naturaleza y los ciclos espirituales del personaje.
La narración está estrechamente encadenada, de episodio en episodio y así se mantiene vivo el interés del niño. Además, la intriga va en aumento porque en cada episodio se acrecientan los peligros del protagonista, para llegar a un desenlace mucho más feliz del que se podía imaginar y el niño siente gran alegría con el triunfo de su héroe.
En el desarrollo argumental se mezcla lo objetivo y lo subjetivo, pues aunque el cuento está escrito a través de un narrador omnisciente, el autor manifiesta sus propios sentimientos a través del protagonista y así descubrimos la infancia difícil de Andersen, la importancia que da a la amistad y a la atracción que siente en todo momento hacia la naturaleza, cuando describe los bosques en que se pierde el patito o la belleza del lago de los patos salvajes.
El mismo comienzo del cuento es significativo: “El campo estaba precioso. ¡Era verano! El trigo estaba amarillo, la avena, verde. El heno estaba apilado en montones en el verde prado donde paseaba la cigüeña sobre sus largas patas rojas, hablando en egipcio, porque era la lengua que había aprendido de su madre. Rodeando los campos y los prados, había grandes bosques y en lo más profundo de los bosques, lagos. Sí, el campo estaba realmente precioso. Iluminada por el sol había una vieja granja con profundas acequias, y entre el muro y el agua crecían grandes hojas tan altas que los niños pequeños podían ponerse allí de pie debajo de las hojas más grandes. La espesura era allí igual que en el más denso de los bosques. Y allí, en la espesura, había una pata tumbada en su nido. Estaba empollando sus patitos, pero ya estaba bastante aburrida porque se demoraban mucho y casi nadie iba a visitarla. Los patos grandes preferían nadar por los canales antes que ir a sentarse debajo de las ramas a conversar con ella”.

Diferencias entre Charles Perrault, los hermanos Grimm y Andersen.

¿Había autores que escribieron antes que Andersen? Desde luego que sí. Charles Perrault en Francia se considera el pionero al escribir en el siglo XVII cuentos tan inmortales y clásicos como Caperucita Roja, La Cenicienta o El Gato con Botas. Eran cuentos barrocos, muy bellos en la forma, pero que procedían de la rica cantera del folclore.
Eran relatos que circulaban de boca en boca de labios de campesinos, molineros y gentes de la aldea. Charles Perrault los recogió y les dio forma literaria en su célebre libro Cuentos de Antaño. Aquellos eran cuentos que incluían una moraleja y a veces dos. Muchas veces se trataba no de cuentos pensados para los niños precisamente, sino para entretener a las jóvenes doncellas que asistían a las veladas literarias de la aristocracia del Rey Sol, Luis XIV. Eran cuentos además, en los que se reflejaba todo el trasfondo del mundo medieval.
En el siglo XIX, los hermanos Grimm retoman la tradición de la recolección de cuentos folclóricos y se inician en una fértil labor de rescate de la tradición oral. Van recorriendo los campos alemanes y van conversando con campesinos y mujeres que lavaban en los ríos, preguntándoles por los cuentos que relataban a sus hijos. Allí aparecen muchos cuentos que ya había recopilado Charles Perrault como La Cenicienta o Caperucita Roja, sólo que ahora estos cuentos aparecen en versiones completamente diferentes.
Aquí, en los hermanos Grimm, se aprecia un permanente tono folclórico y un deseo de recuperar las raíces alemanas en un movimiento nacionalista propio del mundo germano. Aquellos cuentos como Los músicos de Bremen, Blanca Nieves o Hansel y Gretel quedaron plasmados para siempre en aquel libro titulado Cuentos de la Escuela y el Hogar con el propósito de transmitir a los niños el rico acervo cultural, idiomático y folclórico de la Alemania romántica.
El aporte de Hans Christian Andersen fue distinto porque a diferencia de los cuentos folclóricos recopilados por Charles Perrault y los hermanos Grimm, sus cuentos no proceden de la cantera oral sino de su propia imaginación. Andersen no los coleccionó sino que los inventó inspirándose para ello en su propio caudal imaginativo y muchas veces en sus propias vivencias y experiencias personales, de aquí que estos cuentos tengan siempre un rico substrato autobiográfico que los hace únicos.
Andersen tiene el mérito de ser el primer escritor de libros para niños y el primero que valoró la literatura infantil como género literario. Fue un autor rodeado de libros que estaba consciente de su arte y de su trabajo como escritor, relacionando el oficio de escribir con el mundo de los libros.
Otra gran diferencia con respecto a los autores anteriores es que a menudo en Charles Perrault o en los hermanos Grimm hay moralejas explícitas. Siempre se tiende a evidenciar un valor moral, en cambio en Andersen el mensaje es mucho más sutil y a veces aparece en forma subliminal o implícita.
Respecto de los personajes, también hay grandes diferencias, porque mientras en Charles Perrault o en los hermanos Grimm los personajes son tópicos, como la princesa, el leñador, la bruja, la reina malvada, el príncipe o el ogro, en Hans Christian Andersen los personajes no son ni buenos ni malos. Más bien aparecen descritos desde su interioridad, sin caer en estereotipos o clichés. En este sentido, su visión humanista se adhiere más al movimiento romántico al narrar el mundo desde una perspectiva más subjetiva y valorizando siempre el mundo de los afectos y los sentimientos. Por lo mismo, es un autor muy querido y apreciado, ya que sus cuentos conectan con el alma de sus lectores, sean estos adultos o niños.
En su opinión, el niño puede quedarse con lo accesorio del cuento, con lo estético, en cambio, el adulto puede comprender mucho más, vislumbrando unos aspectos más profundos que no alcanza a percibir un niño. Es decir, aunque estos cuentos están destinados inicialmente a los niños, también resultan atractivos a los adultos por su imaginación poética y sobre todo, por su sentido moral y filosófico.


 

Los cuentos de Óscar Wilde

Hacia finales del siglo XIX, el cuento se perfecciona estilísticamente. Ante los cuentos orales recogidos en los campos, surge una tendencia que reafirma el cuento como obra literaria de belleza formal.
En 1888 aparecen publicados por primera vez los Cuentos de Oscar Wilde bajo el título de "Fairy Tales" o "Cuentos de Hadas". Estos cuentos surgen de la necesidad de ayudar a su hermano para que publicara en los periódicos de Londres. Posteriormente, Wilde se decidió a retomar estas sencillas fábulas inventadas por él y a reescribirlas con su estilo propio. Así, se convirtieron en obras clásicas de perfección formal, características de la literatura de fines de siglo en la Inglaterra victoriana.
En "El Príncipe Feliz" suenan las músicas de baile en la terraza de mármol blanco del palacio, mientras abajo están los pobres calentándose en la hoguera para apaciguar el frío. Lejos de allí, en la casa de la costurera que borda pasionarias en el vestido de satín de una de las damas de honor de la reina, yace en el lecho el hijo moribundo.
"El Ruiseñor y la Rosa" es el cuento más conocido de Oscar Wilde. En este cuento observamos la fascinación del lenguaje que envuelve al lector y lo transporta a esas regiones inexistentes, fuera del tiempo y de los lugares geográficos donde es posible encontrar "el amor sublimizado por la muerte", donde el ruiseñor es capaz de sacrificar su vida y de entregarla por amor, donde es posible encontrar la pureza de los sentimientos y el sentido más elevado de la perfección de las almas.
En "El Gigante Egoísta" se nos abre una clave de esperanza y redención con la presencia divina de ese Niño que cambia el egoísmo del gigante en amor. Pero esta pureza del espíritu tiene un precio. Muchas veces es a costa de la superación de grandes pruebas, a veces a costa de la misma muerte. En los cuentos de Oscar Wilde aparece constantemente el sentimiento del dolor: dolor de un gran amor no correspondido; dolor por la incomprensión del mundo frente a la belleza; dolor y temor frente a la muerte; dolor frente a la injusticia.
La injusticia está latente en los cuentos de Oscar Wilde y también la impotencia y el dolor que provoca esa injusticia. Hay una crítica ácida a la sociedad victoriana de su tiempo. Bajo esa apariencia elegante de descripciones llenas de detalles, se oculta un fuerte sentimiento de protesta frente a la injusticia, un fuerte sentimiento de dolor frente a la vida. Wilde había dicho que "el corazón estaba hecho para ser destrozado" y por eso sus cuentos destilan el dolor frente al hecho de vivir contemplando la injusticia,, la amargura que es producto de la infructuosidad de un gesto de amor, o la desesperación que provoca la frivolidad e indiferencia con que los ojos del mundo contemplan la perfección de la belleza.
Bajo ese preciosismo en el lenguaje, bajo esa riqueza decorativa de las imágenes y objetos, entre los que abundan las joyas, los collares de ámbar, las capas de tisú bordadas de estrellas, hay una nota de perversidad y decadencia soterrada que todo lo inunda. Esta perversidad no es otra cosa que ese sentimiento de maldad que corroe la belleza, tal como la melancolía o el spleen corrompían a la sociedad europea de fines de siglo. Estos cuentos ponen de relieve, a través de hermosas parábolas, los más puros y sublimes sentimientos embellecidos por el lenguaje exquisito de la sensibilidad y talento de Oscar Wilde.
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* Manuel Peña Muñoz (Chile) Escritor y profesor especializado en literatura infantil y juvenil en España. Es autor de numerosos libros para niños y jóvenes, ensayos de investigación literaria, libros de poesía infantil de tradición oral, crónicas de viaje, memorias y relatos. Con la novela Mágico Sur obtuvo el Premio Gran Angular de Ediciones SM en Madrid. Ha publicado una Historia de la Literatura Infantil en América Latina y una Historia de la Literatura Infantil Chilena. Ha realizado pasantías de investigación en Munich, Alemania y en la Fundación Sánchez Ruipérez de Salamanca, España. Ha impartido cursos, talleres y conferencias en España y Latinoamérica, principalmente en Buenos Aires, La Plata, Ushuaia, Río Grande, provincia de Misiones y El Chaco, La Habana, Medellín, Bogotá, Montevideo, etc. Se ha destacado como conferenciante y director de Seminarios de Literatura Infantil en Chile en los que se han formado numerosos docentes, bibliotecarios y mediadores de lectura. En la actualidad escribe libros y colabora con distintos proyectos literarios en editoriales chilenas y extranjeras.