martes 8 de diciembre de 2009

MI LUMIA

El amor está siempre más allá de las palabras. Es sensación, sentido, susurro…, por eso se le puede cantar, contar, pintar, esculpir

Se le puede decir y decir sin decir

Nombrar y dejar entrever entre pliegues de arabescos.

Me gusta cuando la palabra conmueve y crea sentido por la pura musicalidad de sus letras

Me gusta por eso este poema

 

MI LUMIA - Oliverio Girondo.

 

MI LU

MI LUBIDULIA

MI GOLOCIDALOVE

MI LU, TAN LUZ, TAN TÚ, QUE ME ENLUCIELABISMA

I DESCENTRA TE LURA

I VENUS AFRODEA

I ME NIRVANA EL SUYO, LA CRUCIS, LOS DESALMES

CON SUS MELIMELEOS

SUS EROPSIQUISEDAS SUS DECÚBITOS LIANAS Y DERMISFERIOS

LIMBOS Y GORMULLOS

MI LU

MI LUAR

MI MITO

DE MONO AVE DEA ROSA

MI PEZ HADA

MI LUVISITA NIMIA

MI LUBÍSNEA

MI LU MÁS LAR

MAS LAMPO

MI PULPA LU DE VÉRTIGO DE GALAXIAS, DE SEMEN, DE MISTERIO

MI LUBELLA LUSOLA

MI TOTAL LU PLEVIDA

MI TODA LU

LU MÍA

 

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domingo 6 de diciembre de 2009

A LA HORA DEL TÉ- CUENTO DE FRAY MOCHO

Fray Mocho es uno de los escritores que más me gustan por su humor, por su habilidad para captar con lucidez el habla y los modos de la sociedad, —que no ha cambiado tanto desde sus tiempos hasta los nuestros— y por su capacidad para resultar profundo con tan aparente simpleza.

Sus magnificas historias no suelen tener mucha difusión por eso quiero compartirlas con ustedes

mujeres 1900

A LA HORA DEL TÉ—

FRAY MOCHO— 14—4—1900

—¡No me digas, che!... Estos de ahora ya no son mozos... ¡Los muchachos parece que nacieran viejos y de las muchachas no te digo nada!... Vos las ves reunidas y es un cotorreo y una charla y unas risas, que cres por lo menos está desfilando todo Buenos Aires ridículo por delante del grupo y te ponés a escuchar... ¡Hijita!... ¡Qué insulsez!... Todo ese barullo es para hablar de baratillos y de pichincheo con las costureras o ponderaciones de lo tiradas que eran en París, según les contó fulanita las puntillas que aquí cuestan un sentido... Parece que fueran dependientes de tienda... ¡Mirá, cuando nosotras!... ¿Te acordás?... El día nos era corto para nuestras cosas y nuestro tijereteo... íbamos a perder el tiempo en discutir centavitos... ¡cómo no!

—¿Qué me vas a decir, Feliciana, si esa es mi guerra todos los días? Vos las ves a mis hijas que gastan un platal en monadas y en adornos y eso que no puedo acusarlas de que sean ahorradas... ¿Y para qué?... ¡Para irse a Palermo en el coche, como estatuas! ¿Te crees que siquiera se dicen algo de la gente que ven?... ¡Pues no, che!... ¡No faltaba más! ¡Van como si estuviesen en misa, porque no hay importancia sin formalidá!

—Pero si no se usa hablar, che... a lo menos en castilla... ¡Parece que es muy ordinario, muy guarango!...

—Vez pasada me dijo a mí una amiga, que acababa de venir de Europa y que me vio en Palermo con Federico, charlando a más y mejor, que en París che, cuando se veía en un paseo una señora y un caballero que iban conversando y riendosé, ¡se podía asegurar que no eran casados!... ¡Figurate!

—¡A propósito de los que vienen de París, hijita, te voy a contar lo que me sucedió el otro día en lo de Mariquita, mi sobrina, que como sabrás, recién ha venido!... ¡Voy a visitarla y si vieras qué comedia!... Llego a la casa y lo primero con que me topo es un francés todo afeitado y vestido de fraque que no entendía ni jota; de balde le decía, desgañitándome: "Vaya, dígale que está su tía Feliciana... ¡Nada!... Al fin busco en la cartera y le doy una tarjeta, pero en vez de darle una mía, con el apuro y la agitación, hijita, le doy una de Pepita Aguirre que tenía guardada y lo oigo que gritaba desde la puerta cancel a otro sirviente que estaba en el descanso de la escalera... ¡Madame Vassilicós!... ¡y oigo que el otro repetía la cosa y que el grito seguía!... Entonces, me subo ligerita para decirles a aquellos condenados mi equivocación y tomo para el lado del comedor, donde siempre acostumbraba recibirme Mariquita; pero me ataja el sirviente y me mete a la sala, que a las tres de la tarde estaba ya con luz encendida y con todas las ventanas cerradas... ¿Crerás?... Tuve miedo del cú de charol che, y estaba pensando en escaparme de algún modo, cuando se aparece Mariquita en una de las puertas, de gran cola y me hace una cortesía a uso de minué... ¡Claro!... Corrí a abrazarle diciéndole: "sí, soy yo, m'hijita", pero ella con una sonrisa seria en que solamente me mostraba el colmillo de un lado, me estiró la mano en silencio y con una frialdad que me heló, che, a pesar del calor... Nos sentamos y naturalmente le pregunté por su esposo, por González, que era, como sabrás, antes de sacarse la lotería que se sacó, uno de los escribientes del ministerio que nombró tatita... Apenas me dijo que estaba bien preguntándome de paso por Mamerto... ¡Si vieras la cara que puso cuando le dije que todavía seguía con sus pobres pies y que lo atendía Federico, tu marido!... Y después de esto, se estiró bien en el sofá y no me habló una palabra más...

—Así es la moda de ahora, Felicianita de mi alma... ¿Que no ves los bailes que se usan?... ¿Acaso son como aquellos de nuestro tiempo en que las muchachas y los mozos podían bailar y conversar?... Ahora para bailar se necesita ser casi un ingeniero para estar contando los pasitos y golpecitos con el pie...

—Mirá, m'hijita, ¿sabés una cosa?... Yo no creo que en París la gente sea como esta que va y vuelve... ¿Qué querés?... A mí me parece que éstos toman por franceses a los manequís de alguna tienda... ¡Mirá!... ¡En esto ha de estar sucediendo alguna gran barbaridá!

 

 

Breve biografía de Fray Mocho

Pseudónimo de José Sixto Álvarez (n. Gualeguaychú, 1858 - † Buenos Aires 1903). Escritor y periodista argentino famoso por sus retratos costumbristas y de época, frecuentemente escritos en clave humorística. Era conocido por sus amigos como "Mocho”, y más tarde se agregó al seudónimo el título de “Fray” (un fraile, en la Iglesia Católica).

Fue fundador y primer editor de la celebérrima revista Caras y Caretas; allí realizaba ilustraciones sobre sujetos nacionales y extranjeros: de la realidad social, de interés general y de moda; también publicaba literatura urbana y rural. Fue el primer escritor profesional de Argentina. En sus excepcionales descripciones de las costumbres regionales, el narrador es un observador. El mechaba sus escritos con los diferentes hablas de Buenos Aires incluyendo el “lunfardo” (el argot rioplatense). Sus escritos fueron parte del “naturalismo” que fue una reacción contra el que prevalecía "romanticismo", la rigidez del castellano, y la literatura en boga, y tuvo una contraparte en el París de esos años. Álvarez usó también otros apodos, como Nemesio Machuca o Fabio Carrizo.

Estas producciones fueron compiladas póstumamente en Cuentos de Fray Mocho (1906), que se reeditaron en muchas ocasiones, y Fray Mocho desconocido (1979), que reúne la totalidad de los cuentos y las viñetas aparecidos en la revista. En las variaciones del lenguaje coloquial y las formas de conducta de los personajes, Álvarez supo captar el carácter ridículo de ciertas convenciones sociales.

 

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viernes 4 de diciembre de 2009

TODO ESTÁ DETRÁS

puerta azul 2

Adolfina miró la fachada y una mueca de tristeza se delineó en su boca. Había jurado no regresar jamás y sin embargo allí estaba después de tantos años. La casa no era tan grande como la recordaba, ni eran tan amplios sus jardines, ni tan altos los árboles, ni tan ruidoso el paisaje. Todo se había achicado al tiempo que se desvencijaba y el moho, oloroso y resbaloso, reptaba por sus intersticios.

Abrió la puerta con delicadeza, temiendo que un movimiento brusco la desencajara por completo de sus goznes y con ella cayera toda la construcción. Recorrió la sala, la cocina donde aún permanecía la vieja y negra cocina a leña enfrentando desafiante la boca del horno de pan, el baño en el que tantas veces había inventado historias sumergiéndose en la bañera con patas; tampoco la bañera era tan alta y grande como la recordaba. Llevada por un impulso se metió dentro obligada a encoger las piernas que ya no eran las de una chiquilla. Sonrió y acarició la cuna húmeda de sus fantasías.

Recorrió lentamente la que fuese su habitación, no quedaban en ella más rastros de su niñez que dos ojos de oso sobre una silueta comida por el moho, dibujados hacía tiempo en una de las esquinas. Allí no había nada. Salió.

Visitó el que fuera el cuarto de sus abuelos. Cuarto de los misterios dónde podían encontrarse estolas de colores, pañuelos de seda italiana, pintura para labios y collares de perlas, además de viejas fotos en las que los muertos parecían seguir vivos y atentos al comportamiento de ella. Ya no quedaban ni los marcos, ni las estolas, ni los olores de antaño, sólo el espejo oval de la vieja cómoda persistía en reflejar la luz del sol que entraba tenue por la ventana.

Adolfina suspiró mirándose al espejo. ¡Qué parecida a su abuela! La chiquilla que llevaba dentro hizo una mueca a la anciana que ahora la miraba. ¡No soy como tú!, dijo en voz alta soltando una suerte de bufido suspirado, antes de atreverse a inclinarse en la juntura izquierda del zócalo para desprender con cuidado la baldosa roja, que seguía siendo tan grande y pesada como antes. Cuando el hueco quedó a la vista metió la mano y tentó el piso hasta hallar lo que buscaba, lo tomó alzándolo triunfal al espacio vacío al tiempo que, concretando su desafío, salió del cuarto y se dirigió con pasó firme hacia la escalera. Su determinación vaciló en el primer peldaño.

Durante doce largos años había intentado cuanta artimaña se le ocurría para alcanzar la cima de la escalera y enfrentarse al secreto de la puerta. Durante los mismos doce años algo o alguien se lo había impedido: allí vivía La Loca. No se podía pasar.

La Loca, ¿qué loca? Nunca lo supo. Mejor dicho, nunca durante esos doce años en los que la Loca se fue convirtiendo en tantas cosas: demonio, ángel, bruja, tentación, desgracia, impedimento..., que le hacía sentir su universo contaminado por su presencia insaciable e impenetrable. De la Loca sólo tenía sus risas, sus llantos y sus alaridos. Sonidos sin cuerpo, sin rostro. Sonidos perturbadores, magnéticos, tan insoportables como necesarios. Fue después, mucho después, cuando ya era una mujer casada y con hijos que supo que la Loca había sido su madre, y maldijo a sus abuelos por no dejarle jamás conquistar un rostro para ese nombre.

Ahora ya nadie podía impedirle subir, ya nadie la sacaría a la rastra hablándole de peligros y maldiciones. Ahora ella tenía la llave en sus manos y la casa vacía.

Miró la llave de hierro, grande, pesada, ruidosa, llena de arabescos como nudos. Subió y enfrentó la puerta cuyo azul, ya desteñido, no le parecía la puerta al cielo.

Colocó la llave con mano temblorosa, dentro le esperaban las respuestas, la giró despacio, dudando.

¡Se fue! Había gritado la cocinera. ¡Se fue! Habían gritado a coro desarticulado sus abuelos, el caballerizo, el peón. ¡Maldita Loca! ¿Cómo? ¿Cómo lo hizo?, gritaban. Luego decidieron que Dios se la había llevado para salvarlos, evitándoles el cuerpo.

Muerta su madre; tenía que haber muerto aunque le mintiesen, ¡los cuerpos no se desvanecen en el aire!; nadie volvió a entrar al cuarto maldito, sólo las ratas y los murciélagos. Nadie hasta ahora. Nadie salvo ella que con la llave en la mano inspiraba para dar el paso. Detrás de la puerta estaba la verdad, su pasado, su herencia.

El sol desfalleciente le regaló su último brillo creando una danza de ocres junto a la puerta. Abrió y sus ojos estupefactos enmudecieron. Las paredes eran un concierto de rostros desfigurados, animales monstruosos, manchas siniestras, como si un espíritu prisionero hubiese volcado en ellas sus demonios. El techo en cambio era un festín de delicias, de colores brillantes; ahora algo mustios; de estrellas y granadas naciendo de los genitales libres de ángeles y hadas. Frente a ella, una inmensa puerta azul, idéntica a la de la entrada, estaba pintada en la pared.

Adolfina se acercó con el corazón acelerando su andar a cada paso, un gesto de desconcierto, tensión y temor desfiguró su rostro. Tanteó con la punta de los dedos la insólita puerta, en su cerradura estaba dibujada una llave dorada, la rozó y la llave, inesperadamente, giró. Dio un paso atrás alarmada. ¡Se fue! ¡Se fue! ¡Maldita Loca! Las palabras del pasado regresaban con su carga de imposible… ¿O era posible?

Adolfina temblando de intriga y temor tomó el picaporte con la punta de sus dedos. La puerta se abrió dando paso a una ráfaga de aire renovado y un rayo de sol naciente invadió la oscuridad.

© 2000- Ana Cuevas Unamuno

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jueves 3 de diciembre de 2009

EL PAJE Y EL REY o el círculo 99-

 

(Cuento del libro “Los Tres Tesoros” – de B. Rajneesh.)

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz.

Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una gran sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.

Un día, el rey lo mandó llamar.

- Paje - le dijo- ¿cuál es el secreto?

- ¿Qué secreto, Majestad?

- ¿Cuál es el secreto de tu alegría?

- No hay ningún secreto, Alteza.

- No me mientas, paje. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

- No le miento, Alteza. No guardo ningún secreto.

- ¿Porqué estas siempre alegre y feliz?.¿Eh?, ¿porqué?

- Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa, y su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿como no estar feliz ?

- Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar - dijo el rey. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado

- Pero Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría mas que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando...

- ¡Vete! ¡Vete antes de que llame al verdugo!

El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación El rey estaba como loco. No consiguió explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.

- ¿Porqué él es feliz?

- Ah Majestad, lo que sucede es que él esta fuera del círculo.

- ¿Fuera del círculo?

- Así es.

- ¿Y eso es lo que lo hace feliz?

- No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

- A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.

- Así es.

- Y él no esta.

- Así es.

- ¿Y cómo salir?

- ¡El Nunca entro!

- ¿Qué círculo es ese?

- El circulo del 99.

- Verdaderamente, no te entiendo nada.

- La única manera para que me entendieras, será mostrártelo en los hechos.

- ¿Cómo?

- Haciendo entrar al paje en el círculo.

- Eso, obliguémoslo a entrar.

- No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.

- Entonces habrá que engañarlo.

- No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrara solito, solito.

- ¿Pero no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

- Si, se dará cuenta.

- Entonces no entrará.

- No lo podrá evitar.

- ¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causara entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en el y no podrá salir?

-Tal cual, Majestad. ¿Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del circulo?

- Si.

- Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una mas ni una menos. ¡99!

- ¿Qué mas? ¿Llevo los guardias por si acaso?

- Nada mas que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.

- Hasta la noche.

Así fue. Esa noche el sabio paso a buscar al rey. Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Esperaron el alba. Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarro la bolsa y le pinchó un papel que decía:

ESTE TESORO ES TUYO.

ES EL PREMIO POR SER UN BUEN HOMBRE.

DISFRÚTALO Y NO CUENTES A NADIE COMO LO ENCONTRASTE.

Luego ato la bolsa con el papel, en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse.

Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía. El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agito la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miro hacia todos lados y entro en su casa.

Desde afuera escucharon la tranca de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido en la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían.

¡Era una montaña de monedas de oro! El, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas para el.

El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacia brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacia pilas de monedas. Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis, y mientras sumaba 10, 20, 30 ,40, 50, 60 ...hasta que formo la ultima pila: ¡¡9 monedas!!!!!

Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda mas. Luego el piso y finalmente la bolsa. "No puede ser ", pensó. Puso la ultima pila al lado de las otras y confirmo que era mas baja.

- Me robaron - grito - me robaron, ¡¡malditos !!! Una vez mas buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de el, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro, "solo 99". "99 monedas de oro. Es mucho dinero", pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo - pensaba. ¡Cien es un numero completo pero noventa y nueve, no.!

El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que asomaban sus dientes. El sirviente guardó las monedas en la bolsa, y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomo papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda numero cien?

Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar mas. Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar.

Con cien monedas un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Saco el calculo. Si trabajaba y ahorraba su salario, y algún dinero extra que recibía, en once o doce años para juntar lo necesario. "Doce años es mucho tiempo", pensó. Quizás pudiera pedirle a mi esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y el mismo, después de todo, terminaba su tarea en el palacio, a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello. Saco las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo, y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero. ¡Era demasiado tiempo!! Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comida todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender... Vender... Vender... Estaba haciendo calor, ¿para que tanta ropa de invierno? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

El rey y el sabio volvieron al palacio. El paje había entrado en el círculo del 99...

Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche.

Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y de pocas pulgas.

- ¿Qué te pasa? - pregunto el rey de buen modo.

- Nada me pasa, nada me pasa.

- Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

- ¿Hago mi trabajo, no? ¿Qué quería su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?

No paso mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.

A veces por querer mucho, perdemos lo poco que tenemos...

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martes 1 de diciembre de 2009

EL LABERINTO DE CRETA

Este es un hermoso cuento de MARCO DENEVI de su libro: “El amor es un pájaro rebelde”

teseo_minotauro

El laberinto de Creta

 

La casa donde nació Teresilda Palomeque tenía cuarenta habitaciones, diez patios y ocho jardi­nes.

Sin prisa y sin pausa se le fueron muriendo los padres, los hermanos todos solteros pero con una picadura en los huesos, las hermanas todas casadas aunque de salud muy frágil.

Teresilda, la menor, no se casó y sin embargo persistió en vivir sola y unánime en la insondable mansión.

Deambulaba por los aposentos, se paseaba por balcones y belvederes, subía y bajaba escaleras, trepaba a los áticos y a las terrazas, descendía a los sótanos, recorría los pasillos, las logias y los diez patios, serpenteaba entre los muebles y mariposeaba en los jardines.

En la vecindad corría el rumor de que Teresilda se había dividido en quince o veinte Teresildas todas iguales, porque costaba creer que una sola abriese tantas puertas y se asomase a tantas ventanas, por no mencio­nar el hecho increíble de que no tuviera el menor vestigio de fatiga ni alguna sirvienta que la ayudase en los quehaceres.

Una vez al mes los sobrinos la visitaban para aliviarle hoy un marfil y mañana una tetera de plata y le decían:

—Por Dios, tía Teresilda. Es absurdo que te empe­ñes en vivir sola en este tremendo caserón. El día menos pensado amanecerás muerta de esa misma fatiga que estás acumulando sin darte cuenta pero que en cualquier momento se te caerá encima como una montaña.

Y agregaban con alguna brutalidad, fruto de la preocupación:

—Si es que antes no entran ladrones y te estrangulan o te clavan un puñal en el pecho.

Al fin Teresilda se convenció de que se sentía cansada, aparte de amenazada por la delincuencia. En seguida los sobrinos iniciaron los trámites.

Una mañana Teresilda supo que la llevaban a una escribanía y que le hacían firmar unos papeles. Y esa misma tarde se enteró de que se había mudado a un departamento de la calle Vidt llevándose algunos muebles porque para qué más, Teresilda, por Dios, gemían los sobrinos, quienes enseguida la dejaron sola para distribuirse el resto del mobiliario.

Teresilda estaba habituada a la soledad, así que se sintió a gusto. Pero también estaba acostumbrada a las felices correrías por las habitaciones, y quiso reanudarlas.

Dio un paso y tropezó con una pared. Dio otro paso en dirección contraria y chocó contra otra pared. Volvió a cambiar el rumbo y se llevó por delante una cómoda. Giró y la detuvo una mesa. Volvió a girar y embistió un aparador.

Vio una puerta, la abrió y no era una puerta para salir sino para entrar. Retrocedió, se golpeó con una ventana, quiso abrirla y asomarse, se asomó y del lado de afuera estaba el lado de adentro. Miró y miró y donde miraba los ojos se le hacían pedazos.

Entendió que estaba atrapada en un laberinto, en los vericuetos de una arquitectura caótica, en un dédalo tan enredado que no habría forma de salir, y ella moriría de hambre y de sed o devorada por algún minotauro.

Para qué gritar: nadie la oiría desde la remota calle Vidt.

Un mes después los sobrinos la buscaron por todo el único cuarto del departamento, la buscaron en la cocina americana y en el baño empotrado, la buscaron hasta en el pozo de aire y dentro de los muebles. Pero no la encontraron.

Es un misterio cómo habrá podido Teresilda aban­donar el laberinto y fugarse nadie sabe a dónde.

 

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Encuentro de escritores, llegaron como representantes, partieron como Embajadores

Has finalizado el Encuentro de Escritores en Tarija y he aquí lo que ha sucedido en estos maravillosos días.

Encuentro de escritores, llegaron como representantes, partieron como Embajadores

Durante cinco días, la ciudad de Tarija salió de la rutina política eleccionaria, la capital chapaca como las provincias de Avilés y Méndez, se vistieron de gala al recibir a distinguidos escritores de Estados Unidos de Norteamérica; México; Ecuador; Perú; Chile; Argentina, Bolivia, asimismo, escritores locales de la ciudad de Tarija. El acto de inauguración se realizó en el Salón Rojo de la Prefectura del Departamento; con la asistencia de autoridades y numeroso público, se tuvo una velada inolvidable de música y poesía, los escritores visitantes fueron distinguidos mediante resolución como amigos de la cultura, la conocida escritora mexicana María Cristina de la Concha, Presidenta de la ULATE, uso de la palabra para referirse al rol del escritor en la hora actual, mientras que el Ing. René Aguilera Fierro, Secretario General de la ULATE y Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Tarija, dio la bienvenida a los escritores participantes, refiriéndose a la unificación de los pueblos mediante las letras, a su vez, denunciaba el calentamiento global, cambio climático, destrucción del medio ambiente como consecuencia de la destrucción de la capa de ozono. Autoridades locales, a su turno ponderaron el evento. El día martes, la jornada fue intensa, cada escritor mostró su capacidad creadora, sus ponencias y obras que había cosechado a lo largo del camino literario; cobró la atención de propios y expectantes la especialidad, modalidad y manera de expresión de cada uno de los creadores de la palabra, los trabajos que se expusieron fueron de muy alto nivel. En horas de la noche, los connotados escritores Homero Carvalho y Gonzalo Lema, provenientes de Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba respectivamente, ofrecieron una conferencia referida a la novela desde 1925 a la fecha, fueron aplaudidos y objeto de diversas preguntas, actuación que fue del agrado de todos. El día martes 18 de noviembre, se realizó la Mini Feria Internacional del Libro, la diversidad de trabajos literarios fueron a expuestos a consideración del público, precios reducidos y promocionales, además que se pudo obtener el autógrafo de los autores, la prensa jamás dejó de acompañar a los escritores. Al promediar las 15:00 horas, fueron declarados por el Honorable Concejo Municipal de la ciudad de Tarija y la Provincia cercado “Visitantes Distinguidos”, acreditación que recibieron de manos de la Lic. Lúmen Amézaga, Alcaldesa Alterna. Inmediatamente después, fueron recibidos en el Castillo Azul por su propietario don León Rengel, se departió alegría música, arte escénico y poesía; la Escuela Municipal de Música Regional le dio el toque típico del suelo chapaco, allí el Ing. René Aguilera Fierro, Presidente de la Unión de escritores y Artistas de Tarija, distinguió al señor León Rengel, mecenas de la cultura tarijeña, por su permanente apoyo a las actividades culturales, asimismo, se nombro “Representante y Miembro correspondiente” de la institución cultural a cada escritor venido de otro país y/o ciudad boliviana, luego se leyó el “Segundo Manifiesto de Tarija”, está dirigido a la faz de la tierra, como protesta por el deterioro del medio ambiente, la contaminación y destrucción de la capa de ozono, cuya consecuencia será el apocalíptico destino de la humanidad, déficit de agua, hambre y muerte. El día jueves, se trabajó la cultura en la capital de la Provincia Avilés, donde fueron declarados “Visitantes Distinguidos”, ocasión en la que los escritores dieron su mensaje poético y artístico, tal el caso de la peruana Gloria Dávila Espinoza que interpretó un pasaje incaico, hablado en quechua. Finalmente, el día viernes, en horas de la mañana se visitó la población de San Lorenzo, capital de la Provincia Méndez, en primera instancia, los escritores fueron recibidos por docentes y estudiantes del colegio “Julio Sucre”, el acto allí realizado será memorable por las interpretaciones de los poetas, entrega de libros a los alumnos y Biblioteca Educativa, luego se hizo un homenaje en la casa-museo de don Eustaquio Méndez Arenas, máximo héroe chapaco en la guerra de la independencia americana. Al promediar el medio día, se rindió homenaje a Oscar Alfaro, el poeta de los niños, actividad que fue auspiciada por el Ing. Oscar López, Subprefecto de la Provincia Méndez, ocasión en la que también se replicaron las voces del alma con versos. La participación de la Dra. Lourdes Vaca de Buitrago, Secretaria Departamental de Cultura de la Prefectura, fue destacada por su compromiso de seguir apoyando a la cultura y eventos similares. Al caer la tarde, se procedió a la clausura del evento con la entrega del grado honorifico de “Embajador Universal de la cultura”, el Ing. René Aguilera Fierro, Presidente de la Unión de escritores y artistas de Tarija, además de Secretario General de la Unión Latinoamericana de Escritores, dijo: “dignos representantes de las letras de sus respectivos lugares de origen, el encuentro internacional de escritores, la tierra chapaca los acoge con cariño y profundo respeto, tuvimos algunos ausentes, pero en el futuro, tendremos la honra de recibirlos con los tributos que bien se merecen. La obra de ustedes es tan buena y excelente como la de cualquier escritor consagrado por la fama, Aunque muchos de ustedes ya conocen ese sabor, el evento que culminamos, además de nuestro manifiesto a los pueblos del mundo, debemos reconocer en ustedes su capacidad creadora, por ello, la Unión de Escritores y Artistas de Tarija y la Unión Latinoamericana de Escritores, en forma conjunta, les otorga el Grado Honorífico de “Embajador Universal de la Cultura”, para que puedan difundir sus conocimientos y los valores humanos donde quieran que vayan con los instrumentos que nos otorga la cultura universal, esta distinción, se la instaura a partir de la fecha y por el tiempo que duren los encuentros internacionales en Tarija”.

Los escritores, habían llegados como representantes de sus países, ahora partían como Embajadores de sus lugares de origen, digno reconocimiento que hizo el pueblo boliviano a los cultores de la palabra y el buen decir.

SEGUNDO MANIFIESTO DE TARIJA

Los escritores de habla española, reunidos en la ciudad de Tarija (Bolivia), los días 16 al 21 de noviembre de 2009 en el “Segundo Encuentro Internacional de Escritores”, conscientes de nuestro rol social y cultural, elevamos nuestra voz a faz de la tierra, para hombres y mujeres, autoridades gubernamentales y técnicos, políticos y técnicos; todos, en la medida de su responsabilidad de ser pensante, evite, cuide, proteja y contribuya al restablecimiento del patrimonio natural contenido en el medio ambiente, los recursos naturales sobre el suelo, subsuelo y atmósfera del planeta tierra. La eliminación y discriminación de la cobertura natural que es la floresta, incrementa el desequilibrio del ciclo del carbono y del agua; cuyo resultado final es la contaminación del aire, calentamiento excesivo de la tierra, evaporación de las aguas y derretimiento de glaciares. Estas actividades humanas, están asociadas a quemas, chaqueos, explotación maderera, ausencia de políticas de restablecimiento y control efectivo de plantaciones forestales.

La escasez de agua se ha iniciado, el siglo XXI estará caracterizado por el agotamiento del recurso agua, el planeta será castigado con severas sequias y, paralelamente, en otros sitios, incontrolables inundaciones; los calores harán del aire irrespirable, suelos degradados, siembras y cosechas inútiles; finalmente traducidas en el encarecimiento de alimentos y muerte.

El 11 de diciembre de 1997, en kyoto, se formuló un protocolo a fin de evitar que continúe el cambio climático, calentamiento global del planeta, se considera que el efecto a aumentado 12 veces las emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante este siglo, como consecuencia de la combustión de carbón, petróleo y gas para obtener energía.

Las estadísticas que ofrece la Organización Mundial de la salud son alarmantes, pero mucho más dramática es la realidad, en estos tiempos, en ciudades industrializadas, mueren más personas por problemas respiratorios que por cualquier otra enfermedad. Los países con mayor grado de contaminación por los clorofluorocarbonos (CFCs) e hidroclorofluorocarbonos (HCFCs) y similares, son: China, EE.UU., Rusia, Japón, Brasil, México, Colombia; por ahora, estos pueblos están pagando el tributo de su desatino, pero los menos desarrollados, también estamos sometidos a ese desenfreno de destrucción y sufriendo las consecuencias de un daño que no fue ni es nuestro, pero que sufrimos los efectos de la disminución de la capa de ozono.

Como ciudadanos comprometidos con nuestro tiempo, defendemos nuestro presente, el futuro de nuestros hijos y descendientes; como hombres y mujeres que buscan protección de sus Estados, reunidos en el “Segundo Encuentro Internacional de escritores”, claman vehementemente que se detenga la monstruosa destrucción del medio ambiente, mediante la contaminación y deterioro del agua, atmósfera, suelo y subsuelo.

Los escritores, nos ratificamos en el Primer Manifiesto de Tarija de 21/11/08.

Es dado en el Castillo Azul de la Ciudad de Tarija (Bolivia) a los 18 días del mes de noviembre de 2009, para constancia, firman los escritores de los países participantes.

René Aguilera Fierro; Gonzalo Lema; Homero Carvalho; Oscar Arze; Amado Pardo Vaca; Atiliano Auza León; María Teresa Paz; Martha Arana; José Paz; Lucy G. de Castillo; Jorge Carrión; Martha Daza; Paulino Figueroa; Rosa Elena de Trigo; Guido Medinacelli; Luz María Achá; Jorge Peñaloza; Mario C. Tapia; María Karina Mendieta, Waldo C. Barahona; Edgar J. Encinas; Daniel A. Medinacelli; Iván F. Humérez; Carlos S. Puebla; Armando Sánchez; Genaro Pecas; Mirtha de Rocha; Jesús H. Serrano; Humberto Martínez; Juan J. Montalvo (BOLIVIA); Eduardo Ceballos; Susana Rozar; Marisa Aragón Willner; Roberto Goijman; Roxana Martínez; Esteban Fauret; Amalia Isabel Daibes; Enrique Augusto Rufino; Fernanda Agüero; Francisco Gariboldi; María Anadón; Elsa Isabel Gariboldi; Raúl Ponce; Juan Ahuerma (ARGENTINA), John Fatherley (EE.UU); Alfredo Bermeo Valdivieso (ECUADOR); Margoth del Castillo (CHILE); Gloria Margarita Dávila Espinoza(PERU); Ma. Cristina de la Concha (MEXICO).

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jueves 26 de noviembre de 2009

LIPOGRAMAS: Cuentos Originales

Hoy he encontrado esto y me he quedado prendida por eso quiero compartirlo con todos. …

Se trata de “Lipogramas”

Un lipograma es un texto en que, adrede, se evita utilizar alguna letra. En este caso Oscar de la Borbolla ha logrado ingeniosamente el cometido

Las vocales

Oscar de la Borbolla es un escritor mexicano, profesor de metafísica y, su libro Las vocales malditas (1991), está considerado como uno de los más extraordinarios de la lengua española justamente por tener esa particularidad, cada uno de sus cinco cuentos está escrito exclusivamente con palabras que emplean la misma vocal.

Si quieren leer más de este autor cliqueen aquí

Veamos algunos de estos fascinantes “lipogramas”

ACantata a Satanás aaaaa

Abraham amaba a Sara cada manana clara: pasaba la manaza, aranaba la lana,arrancaba la bata, la abrazaba; clavaba las garras hasta matarla. Saraatarantada callaba harta, Abraham la cansaba. "Ya nada habra --mascabatras la sabana--, ama a la mala; ataca, aplasta, brama." Abraham acababa,apartaba la cara, jamas apagaba la flama a Sara, gran dama avasallada;daba palmadas a la santa, la llamaba "alma"; mas jamas la agradaba. Facasaba la casa blanca, la sagrada paz. Sara maltrataba a Abraham:" ¿Habra raza mas mala para la cama?", ladraba. Abraham agarraba lagarganta a la casta casada, la arrastraba a la sala. Sara sacaba laspalabras mas bravas, las dagas pasmaban la faz al papanatas. La batallaavanzaba hasta alarmar a Satanas. "!Sarna! !Alacran fatal!" bramaba Abraham. "!Can! !Patan anal!" balaba sara. Mas avanzada la manana, parahallar mas armas arrasaban la casa, a la par lanzaban lamparas, tazas,navajas hasta sangrar. Para acabar la tanda, las almas atagaban! ! las bravatas, tragaban carcaj das amargas, ataban mascaras aplacadas a lacara."Anda haragan, a trabajar para ganar la plata", cantaba avara Sara,amarrada a la mas vana maldad: mandar para calmar la falta, agachar alcanalla, calar mas. Abraham, fantasmal facha, agarra la pala, zafa laaldaba, baja a la calzada, pasa la barranca hasta hallar la cabana. Allapagaban tan mal; mas Abraham cargaba las trancas mas anchas, alzaba lasbardas mas altas, amasaba argamasa, clavaba tablas, trazaba largas zanjas. Trabajaba hasta abaratar la paga. Magna transa. Tan gran afan para nada,la grasa bana las barbas a Abraham; mas la tallla nada mas agranda lapanza al capataz.Sara ajada, mas flaca cada manana, lavaba la casa: arrancaba a las sabanasmanchas, canas, caspa; al alzar la sala hallaba cascaras, naranjas, tazasrajadas, latas achatadas. Asaba papas, adaptaba las aspas para machacarcalabazas, aplanaba la masa, la salaba. Al planchar las maltratadasfaldas aplastaba aranas, raspaba las manchadas bragas; mataba ratas paraacabar la plaga. "Abraham --habla Sara--- jamas arma las trampas. Lasratas a manadas traspasan la alambrada, a tarascadas atacan las patas a lacama, tragan la pasta...!Ah, malvada parca! Basta ya, basta ya. Nadasalvara a Sara. Nada. Nada." Jamas manaban al trabajar gratas palabras. Cansada, harta, la gran dama nada amaba. Masacrar a las ratas, matar a Abraham tramaba; mas apagada, blanda, lanzada al drama, nada hallaba paramarchar a la paz, acabar la marana, traspasar tanta trastada, dar manas alplan.Sara bajaba a la plaza, andaba al altar, llamaba para aval a Satanas,trazaba rara cabala. Las campanas acallaban las palabras; mas daban alaspara pactar. Sara bramaba: "?Valdran las afamadas almas tanta malapasada?" Satan tardaba para cazar mas barata a Sara, para lanzarla almar. La amargada dama avanzaba mas gradas; para jalar la balanza alzabalas palmas, aclaraba la ganga: "Vas a ganar --clamaba--, vas a ganar."

Satan tardaba para cazar mas barata a Sara, para lanzarla al mar. Laamargada dama avanzaba mas gradas; para jalar la balanza alzaba laspalmas, aclaraba la ganga: "Vas a ganar --clamaba--, vas a ganar."A tanta llamada, Satanas da la cara; alarga la gran carta. Sara laagarra; la halla banal, payasa, larga; mas labra la palabra "Sara" paraagradar a Satanas. La Gran Cabra atrapa la carta, la lacra; saca la caja,alza la tapa, saltan salamandras, da a Sara la bala para sanar: "Marcha ala carpa --manda--, alla hallaras blanda paja, gran galan para la carnalfalta." Sara arranca a la plaza, va a la casa a amarrar la faja parabajar la panza; va a lavar las laganas, la mala facha para amar al galan. Saca alpaca, aparta sayal, agarra canasta. "A la carga," canta. Va a lacarpa, al pasar arrabal halla a la banda ATLA's HAMPA. La Llaman: "Aca,chaparra." "Ancla las patas, pasalas." "¿Vas al jacal, chata?" Sara, lacara grana, avanza a zancadas, va mas atrabancada. Atras la banda laaclama.Sara halla a Baltasar. Charlan: "Ah... ?Satanas manda?" "Aja". Pasanla camara, atrancan la chapa, tragan pasas, alzan la garrafa, danzan. Baltazar saca a Sara la capa, la falda, las mallas. Apagan la lampara,aplastan la manta, acatan la carta: gran cascada, gran catarata. Altaparvada, sacras arpas. "!Baltasar!" "!Sara!" Caravana malva, gas nacar. "!Barbara Sara!" "!Cabal Baltasar!" Baltasar halaga a Sara, da alhajas,ambar, agatas; la abraza, la llama "hada"; saca la palangana, la bana. Baltasar la ama.Abraham trabajaba. Al acabar la zanja va al bar. Jala la banca, agarrala jarra, parla nasal al capataz: "!Vaya acanalada!, hasta la pala gasta." "Bah, tamana pala para arar... Pasa la cana" "Alla va." "Ah..." Abraham baja la cara a la manga. Pasa a la chava." Abraham agarra lachanza: "Ah... ?la arrastrada? Nada mas ladra... Manana, zas." "Pasala." "?A la amarga Sara? Ya vas..." "?Vas a casa?" "Jamas." Abraham mascapataz arman la parranda, claman: "Mas jarras, mas."Acabada la hazana, Sara apalabra a Baltasar. Van a la casa blanca. Hallan acampanada a la banda ATLA's HAMPA tras la barranca; Sara vaamparada: la banda calla. Baltasar carga la canasta a Sara. Alcanzan lacalzada, pasan la casa. Hallan a Abraham hasta atras, mala cara, fazatada. "Ah, malvada --brama--, chacal para bacanal." Abraham alza lapala. Sara salta para atras. Baltasar avanza: "!Calma ganan!" Abrahamsaca larga daga. Satanas atrasa a Baltasar, da armas. Salta la bala.Mata a Abraham. Las babas atascan las palabras. Abraham va al mas alla. Sara calma a Baltasar. Cavan gran zanja a la sala para lanzar alcarcamal. Sara alaba la talla a Baltasar. Van a la cama, jalan la manta. La manana aclara las gargantas, cantan, danzan. Baltasar abraza a Sara:"Amada hada," la llama.

EEl hereje rebelde eee

Desde el estrés del Jefe el edén decrece, el excedente le pertenece, se ejercen leyes dementes, se debe beber detergente en vez de leche, ser pelele, ser pedestre, ser deferente; es menester entretenerse en tejer redes, en prender rebeldes. En el este, trece rehenes perecen de sed; en el frente fenecen de herpes, de peste. El edén ennegrece, se pretende reprender herejes, perderles.

-¡Eh, Esther, ven!, relee el deber. El jefe se excede.

-¿Prevees el tren del semestre?...

Me enteré del brete de gente decente en el este: nenes, bebés perecen. El clemente es el Hereje Rebelde: desprende el ente del crecer, mete el entender, cede excelentes mercedes. El Rebelde merece el belvedere…

-Esther, eres efervescente. Ten en mente el menester del Jefe, es rete vehemente, de repente crece, reverdece, expele seres…

-Ese vejete me prende. Es jefe, regente, gerente. Perennemente deberes: “llévenme el neceser”, “llénenme de peces”, “repten”, “trepen”, “dejen de verme”, “récenme preces”, “enderécense”, “respétenme”, “festéjenme”, “perseveren”, “refrénense”, “esperen”, “vegeten”, “déjense”. Se cree el Ser, el Tres Reyes; es el jején del edén.

-¡Esther! ¡Detente! ¿Pretendes descreer de Él?

-¡Efrén, temerle es endeblez! ¡El presente debe ser del Rebelde! Él es terrestre, es el envés del Jefe. De él es ese “dejen de depender”, ese “mézclense”, ese “bésense”, ese “deséense”. El entender debe extenderse.

-¡Esther, se te mete el Rebelde!

-¡Emerge Efrén!, eres decente. Despréndete de ese pelele, es memez de bebel. Ve de frente, mereces se te respete, se te deje beber, expeler semen, tenderte en el césped. Mereces se te revele el ser del éter celeste, se te eleve, se te deje emprender. El emprender es el eje del entender…

-Efrén se mece: es el deber del Jefe enfrente del descreer rebelde; teme le desherede, le eche del edén, le fleten de res, le llenen de herretes; Esther le embebe, se mete en él, le vence: “Tenerme en el césped… tenerme trece veces… excederte… es… es… excelente Efrén”.

De repente el éter emerge del celeste Jefe: “¡Ejem! ¡Dejen de entenebrecerme, seres febles! ¡Vermes! Refléjenme, venérenme, échense, desesperen. Les generé de heces en el retrete del desdén, les presté el verde edén. Les exenté de fenecer. Les estrellé el éter. Les enderecé el pesebre. Les enseñé el deber… ¡Me entenebrecen, seres herejes, les perderé! ¡Recelen! Efrén, desde este mes debes merecer el jerez. Te meteré vehemente sed. Este deber te merme, te reste, te cercene… Esther, eres gente terrestre, plebe de rebelde, te he de vencer. Desde el belem, Efrén te despeche, te cele, te frene…”

El Jefe les expele, les mete reveses dementes, el eje del edén cede, el templete se estremece, el verde se desprende, se ennegrece el vergel. Se les ve perder el esplendente ser: Esther envejece, Efrén precede. El brete es de meses, de repente entrevé en el celere presente encenderse el éter: es el Rebelde.

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