Los mirones
Un cuento de Ramón Rubín (México) Donde empieza el morbo termina el pudor. Me hallaba muy fatigado. Y la expectación con que aquella familia nos venía observando no me inmutó hasta que sobrevino el momento de desnudarnos. Llevábamos tres días con sus respectivas noches durmiendo mal y comiendo peor, escalando cerros y descendiendo a barrancones, arañados por las crueles espinas del breñal, con los pies hundidos en esteros pantanosos, almácigo de zancudos y todo género de cínifes, o sobre pedregales inhóspitos o calveros de arena materialmente tatemados por la reverberación de un sol canicular. Y, medio muertos de cansancio, sed, insolación e inopia, sin otra cosecha que un miserable sartal de huilotas y la piel desprendida de un tigrillo, acabábamos de arribar a un meandro de ese arroyuelo de la selva tórrida donde, bajo el amparo de la sombra de unas ceibas, se formaba un plácido y transparente remanso. Después de beber en él echados de barriga, nos despojamos de la impedimenta y n...