LA PALOMA Y EL CUERVO
Jerú caminaba entre los árboles cuando escuchó un pájaro cantar en el claro. Corrió ansioso por verlo, ¡Nunca antes había oído canto más hermoso! Al llegar se detuvo anonadado: allí, frente a él, a orillas de un cristalino lago danzaba una silueta de pájaro humano. Paloma mujer, extraña forma de niña soñadora. Las aguas del lago transparentaban su desnudez de incipiente forma, la niña cantaba sumergida en la inmensidad que la rodeaba. No lo descubrió. Jerú sin poder moverse, se quedó escuchando olvidado del tiempo y de sí mismo, atrapado en la mágica melodía. Ella nadaba en el sonido compartido de su voz y del agua. —Ha de ser este cansancio el que traza entre sueños tus femeninas y mágicas formas. Mañana despertaré y sabré que fuiste sólo paloma — dijo cerrando los ojos despacio como para guardar en su memoria el contorno de la diosa paloma Al despertar, allí seguía el lago, tiñéndose de bermellones a medida que el sol bostezaba sus últimos reflejos cubriéndose con el mant...