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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuento Tradicional

Cuentacuentos: La bordadora

Esta es una antigua leyenda Cheyenne que hoy quiero contarles Etiquetas de Technorati: Cuentacuentos , La bordadora , Leyenda cheyenne , cuento , Ana Cuevas Unamuno , Video , Narración oral , origen de las estrellas , Leyendas

El valor de los padres

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Este es un cuento que muestra el valor de esos padres que están presentes y ocupando su rol a plenitud. es también un cuento que me da placer narrarlo pues muestra una sabiduría que quisiera poseer. La montaña donde se abandonaban los ancianos (Cuento popular japonés)   Había una vez hace mucho, mucho tiempo, una pequeña región montañosa dónde la gente tenía la costumbre de abandonar a los ancianos al pie de un monte lejano. Creían que cuando se cumplían los sesenta años dejaban de ser útiles por lo que no podían preocuparse más de ellos. En una pequeña casa de un pueblecito perdido, había un campesino que acababa de cumplir los sesenta años. Durante todos estos años había cuidado la tierra, se había casado y había tenido un hijo. Después había enviudado y su hijo también se había casado dándole dos preciosos nietos. A su hijo le dio mucha pena que su padre hubiese llegado a la edad de la inutilidad, pero no podía desobedecer las estrictas órdenes que le había dado su señor...

LAS SEMILLAS DE LA DISCORDIA

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Cuento popular de Oriente Una noche un campesino África no vio que la discordia plantaba semillas en su campo. Se abstuvo de intervenir y la observó. Cuando ella terminó y se fue, él se pasó toda la noche recogiendo con la ayuda de una linterna, las peligrosas semillas. Se las llevó a su casa sin decir una sola palabra a su familia. Al día siguiente para deshacerse de las semillas, les dio un puñado a las gallinas. Pero apenas las picotearon, se pusieron a pelear furiosamente, a muerte entre ellas. Terminó con sus manos y brazos cubiertos de crueles picotazos. Buscando otra horma, tiró un puñado al río. Pero los peces, anguilas e incluso los hipopótamos empezaron a desplazarse, mientras olas enormes recorrían ese río habitualmente calmo, tan enormes que una parte de la llanura quedó inundada. Otro día tuvo la idea de triturar una parte y, sin decirle de que se trataba, pedirle a su mujer que le preparase una torta. Se puso a comer aquella torta. Pero apenas tragó el primer bocado, la...

LAS TRES REJAS

Para Vivi LAS 3 REJAS: El joven discípulo de un filósofo sabio lo visita y le dice: - Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de vos con malevolencia. - ¡Esperá! lo interrumpe el filósofo ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme? - ¿Las tres rejas? - Si. La primera es la VERDAD. ¿Estás seguro de que lo que querés decirme es absolutamente cierto? - No. Lo oí comentar a unos vecinos. - Al menos lo habrás hecho pasar por le segunda reja, que es la BONDAD. ¿Es bueno para alguien lo que me vas a decir? - No. en realidad no. Al contrario ... - La última reja es la NECESIDAD ¿Es necesario hacerme saber lo que tanto te inquieta? - A decir verdad, no. - Entonces, dijo el sabio sonriendo, si no es VERDADERO, ni BUENO, ni NECESARIO, sepultémoslo en el olvido. Etiquetas de Technorati: cuento popular , Las tres rejas

Cuento: ¿Qué es lo importante?

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Un cuento Rumi Un monje de gran devoción e instruido, cruzaba una vez un río en barca cuando al pasar al lado de un pequeño islote, oyó una voz de un hombre que muy torpemente intentaba elevar unas plegarias. En su interior no pudo por menos que entristecerse. ¿Cómo era posible que alguien fuera capaz de entonar tan mal aquellos mantras? Tal vez aquel pobre hombre ignoraba que los mantras debían recitarse con la entonación adecuada, el ritmo y la musicalidad precisas, con la pronunciación perfecta. Decidió entonces ser generoso y desviándose de su rumbo se acercó al islote para instruir a aquel desdichado sobre la importancia de la correcta ejecución de los mantras. No en vano, se consideraba un gran especialista y aquellos mantras no tenían para él ningún secreto. Cuando arribó, pudo ver a un pobre andrajoso de aspecto sosegado cantando unos mantras con poco acierto. El monje, con serena paciencia, dedicó algunas horas a instruir minuciosamente a aquel individuo que a cada momento m...

EL AMOR,

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un cuento de Eduardo Galeano inspirado en la tradición oral de los Cashinahua               Gerda Saliger/CashinahuaPeru   En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas. —¿Te han cortado? —preguntó el hombre. —No —dijo ella—. Siempre he sido así. Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo: —No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa. Ella obedeció. Con paciencia tragó los mejunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: —No te preocupes. El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca. Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: —¡Lo...

LA VERDAD... ¿ES LA VERDAD?

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  CUENTO POPULAR DE LA INDIA El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime. Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque. --Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca. --He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio. --La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño. --A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor? --Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes...

Cuento popular: El León

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El león [1] Vivían en otro tiempo cuatro jóvenes dé la casta de los brahmanes, cuatro hermanos que se que­rían entrañablemente y que habían resuelto viajar juntos hacia un imperio vecino, en el que espera­ban encontrar fortuna y renombre. Tres de ellos habían estudiado seriamente todas las ciencias y conocían a fondo la magia, la astro­nomía, la alquimia y las doctrinas ocultas más di­fíciles, en tanto que el cuarto no había cultivado ningún saber; él no poseía más que la inteligencia. Mientras caminaban, uno de los doctos herma­nos hizo la siguiente observación: –¿Por qué nuestro hermano, que no posee nin­gún conocimiento, debe beneficiarse con nuestra sabiduría? Jamás podrá obtener el favor de los reyes, e inclusive nos pondrá en ridículo. Es pre­ferible que retorne a casa. Pero el hermano mayor le respondió: –¡De ninguna manera! Permitámosle compartir nuestra buena fortuna, porque es nuestro hermano bienamado y puede que encontremos para él una posición ...

El poder de la palabra

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Un cuento anónimo hindú   Un hombre incrédulo se acercó a un grupo que escuchaba la prédica de un yogui. El sabio decía: — Es verdad que la repetición de una palabra sagrada tiene el poder de iluminarnos. — ¿Cómo puedes decir eso? —Protestó el incrédulo—. ¿Afirmas que, si repetimos la palabra “pan” muchas veces, el pan se hará presente? — ¡Siéntate ahora mismo, sinvergüenza! —replicó el yogui. El incrédulo se llenó de rabia y vociferó: — ¡Cómo te atreves a hablarme así! Entonces, el sabio le dijo con gran ternura y mansedumbre: — Lamento mucho haberte ofendido. Dime, ¿qué sientes en este momento? — ¡Me siento ultrajado! — Fíjate que una sola palabra injuriosa ha sido suficiente para que te sintieras mal. Si esto es así, ¿por qué un vocablo que designa al Ser no puede tener el poder de iluminarte? Etiquetas de Technorati: El poder de la palabra , cuento anónimo hindú

El águila y la cuerda.

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Cuento anónimo Una mañana, un águila joven decidió darse su matutino paseo. En su curso encontró un rebaño de ovejas que le miraban planear, el águila, vanidosa, siguió y siguió volando sobre las reses lo que vino a preocupar en gran modo al pastor que de decidió a cazar al águila. Para esta empresa ató dos piedras a ambos extremos de una cuerda y la lanzó atrapando las patas del águila y haciéndola caer. Como castigo al águila el pastor aprisionó la cuerda entre dos piedras de gran tamaño y marchó de allí llevándose a su rebaño. El águila intentó volar pero vio que no podía. Empezó a picar la cuerda, un rato después intentó volar, no pudo, estaba atada. De nuevo picó y picó la cuerda e intentó volar, pero el intento fue vano. El águila empezaba a sentir hambre. Picó de nuevo la cuerda e intentó volar pero era presa de una fuerza mayor que la que tenía. Empezaba a desfallecer. Picó aún más la cuerda e intentó volar, no pudo. Las patas le dolían de los tirones. Decidió dejarse morir, ...

El peso de las creencias

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Y luego, si se dan la oportunidad, se cuestionarán, pensarán y se darán cuenta de que siempre hay más de una alternativa, que los cuentos pueden cambiar si alteramos algún detalle, que la vida también toma rumbos diferentes según los pasos que vamos dando y que cerrar los ojos tiene sus consecuencias. (Georgina Lázaro) El peso de las creencias Cuento Rumi Dos jóvenes monjes fueron enviados a visitar un monasterio cercano. Ambos vivían en su propio monasterio desde niños y nunca habían salido de él. Su mentor espiritual no cesaba de hacerles advertencias sobre los peligros del mundo exterior y lo cautos que debían ser durante el camino. Especialmente incidía en lo peligrosas que eran las mujeres para unos monjes sin experiencia: -Si veis una mujer, apartáos rápidamente de ella. Todas son una tentación muy grande. No debéis acercaros a ellas, ni mucho menos hablar, por descontado, por nada del mundo se os ocurra tocarlas. Ambos jóvenes aseguraron obedecer las advertencias recibida...

La campesina, el erizo y el gallo

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  Cuento popular de Marruecos Un antiguo proverbio decía: «Cada uno es como es». Este cuento lo demuestra   Una campesina volvía a su casa llevando una enorme gavilla sobre la cabeza, cuando de pronto vio un erizo a la vera del camino. «Esto me servirá para acompañar el cuscús [1] que voy a preparar mañana» , se dijo. Con un movimiento rápido arrojó su carga a un lado y se puso a correr tras el animal. Cuando éste comprendió que no era lo bastante veloz para escapar, se enrolló sobre sí mismo. A pesar de los pinchazos, la mujer logró cogerlo. Acomodó aquella bola de púas entre las ramas de su gavilla y continuó su marcha con la carga sobre la cabeza. Al llegar a su casa, puso el erizo debajo de un gran tamiz [2] y colocó una piedra encima. Aquel día había una boda a la que estaban invitados todos los vecinos del pueblo. La mujer se arregló y se fue a la fiesta. El erizo utilizó todas sus fuerzas para dar la vuelta al tamiz, pero tuvo que dejarlo por imposible, ya que l...

CUENTO DEL PATOJO

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  Cuento Popular Andino. Bolivia, Ecuador, Perú, Panamá     En una montaña, vivía un patojo con su mamá que era muy viejita y con dos hermanos. El patojito todos los días, sacaba a calentar al sol a la mamita. Los dos hermanos, como eran bebiones [1] , no paraban; bebían de lunes a sábado y el patojo en la choza con la mamá ya vieja, que no tenía qué comer... En una esas, llegó un sábado, tan; se murió la mama. Se murió la viejecita ¡Ahora, el patojo no tenía ni con que alúmbrale ni con qué tener! Al otro lado, había una ciudad. Entonces, el patojito se pasó para allá a pedir caridad. Entonces, recogió un poco de plata y compró un poco de querosín y con puro querosín, le veló a la mama... Y los hermanos estaban que beben y beben y no sabían la muerte de la mamá. Entonces, ya le veló, amaneció domingo. El patojito cogió a la viejecita y la cargó. Entonces, llegando a la ciudad, el patojito cargando a la mama. El que [2] llegó a la ciudad, siguió repicando misa. Entonc...

“Grillo y la princesa”

Cuento Tradicional Argentino (de la serie de Pedro Grillo) Un rey se estaba haciendo viejo, y sólo tenía una hija; y el problema es que la hija no quería a ningún pretendiente: entonces, el padre, cansado de traerle a todos los príncipes vecinos y de lejos, mandó a decir un día, que a cualquiera que conquistara a la princesa, se la iba a dar, así fuera príncipe o no. Entonces mandó a la princesa a que se pasease con la carroza por todo el reino, a ver si veía a uno que le gustara, y nada. Pero en una de esas estaba Grillo, vio a la princesa, y se enamoró de ella, y pensó: “quiero que la princesa se quede embarazada de mí”. Y tanto lo quiso que fue así y la princesa no había estado con él ni nada. Es que cuando uno quiere algo, y lo quiere de veras, no sé cómo, pero se hace, así que hay que tener cuidado con lo que uno quiere. El asunto es que la princesa apareció embarazada, y el rey, que quería saber que quién era el padre, y la princesa que no tenía ni idea, y que ella no había e...

Una lección para reyes

CUENTO TRADICIONAL ORIENTAL Por los tiempos en que Brahma reinaba en Benarés, era tanta la justicia que había en sus actos, que poco a poco, todo el mundo se hizo justo y nadie acudía ya a los tribunales, por lo cual éstos estuvieron a punto de ser cerrados. " Es necesario que alguien me haga ver mis faltas -se dijo un día Brahma.- No es posible que mi conducta sea perfecta, pues el hombre no es perfecto y yo al fin y al cabo soy humano. En los tribunales han perdido ya la costumbre de juzgar, pues mi pueblo no acude a ellos. Será necesario preguntar a aquellos que me rodean, para saber mis defectos, y corregirme de ellos." Pero los cortesanos, sólo tuvieron palabras de alabanzas hacia él, y ninguno le descubrió falta alguna. "Es por el temor que inspira la realeza, que me hablan así" -pensó Brahma, y al día siguiente salió de palacio y preguntó a los que allí vivían, cuáles eran sus faltas, pero tampoco encontró a nadie que le prodigase otra cosa que alabanzas. En...

LA MUJER QUE DEVOLVÍA LAS ESTRELLAS AL OCÉANO

  Bajo los zarpazos de una tormenta formidable el océano se agigantó y durante toda la noche estuvo estrellando su furia contra la playa. Olas de más de cuatro metros arrojaron sus entrañas de caracolas, peces, algas y mil otros elementos. Cuando al amanecer se calmó la tormenta, la playa estaba totalmente cubierta de estrellas de mar, que palpitaban levemente a la luz tibia de la mañana. Una caminante madrugadora empezó a devolverlas al océano en una empresa que, de antemano, parecía condenada al fracaso dada la enorme cantidad de estrellas en la arena. —Buenos días, señora —le dijo un turista que la miraba con asombro. —¿Puede usted decirme qué es lo que está haciendo? —Devuelvo estas estrellas de mar al océano. Si no las devuelvo pronto, morirán por la falta de oxígeno- contestó ella. —¿Pero no le parece inútil y descabellado su esfuerzo? Hay millones de ellas y es imposible de agarrarlas a todas. Además, posiblemente haya cientos de playas cubiertas también de estrellas de mar ...

UNA BROMA DEL MAESTRO

Cuento popular de la India Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable a la vez que extravagante. La verdad es que ese hombre les llamaba la atención al mismo tiempo que los confundía. El caso es que le pidieron que les predicase. El hombre, que siempre estaba en disponibilidad para los demás, no dudó en aceptar. El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y de que debían recibir una lección. Llegó el momento de la charla y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar al hombre santo confiados en pasar un buen rato a su costa. El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó: --Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros? --No -contestaron. --En ese caso -dijo-, no voy a decirles nada. Son tan ignorantes que de nada podría hablarles que mereciera la pena. En tanto no sepan de qué voy a hablarles, no les dirigiré la palabra. Los asi...

El perro aterrado y la percepción errónea

Cuento Anónimo hindú Se trataba de un perro callejero. Le gustaba curiosear todos los rincones e ir de aquí para allá. Siempre había sido un vagabundo y disfrutaba mucho con su forma de vida. Pero en una ocasión penetró en un palacio cuyas paredes estaban recubiertas de espejos. El perro entró corriendo en una de sus acristaladas estancias y al instante vio que innumerables perros corrían hacia él en dirección opuesta a la suya. Aterrado, se volvió hacia la derecha para tratar de huir, pero entonces comprobó que también había gran número de perros en esa dirección. Se volvió hacia la izquierda y comenzó a ladrar despavorido. Decenas de perros, por la izquierda, le ladraban amenazantes. Sintió que estaba rodeado de furiosos perros y que no tenía escapatoria. Miró en todas las direcciones y en todas contempló perros enemigos que no dejaban de ladrarle. En ese momento el terror paralizó su corazón y murió víctima de la angustia. Etiquetas de Technorati: El perro aterrado y la percepci...

No es lo mismo la fantasía que la realidad

Cuento sufi Cuentan que había un rey a quien le gustaban mucho los dragones. Se hizo un gran experto en esta materia y su palacio estaba decorado con obras de arte que recreaban todo tipo de dragones, gran parte de sus joyas representaban dragones y su ropa estaba decorada con motivos de dragones. En sus jardines manaban fuentes con dragones de piedra e instauró una gran fiesta llamada el Festival del Dragón. Incluso afirmaba que sería capaz de dar cualquier cosa con tal de tener la oportunidad de ver a un dragón si es que éstos hubiesen existido. Una noche, un fuerte ruido lo despertó. Un enorme animal estaba introduciendo su cabeza por la ventana y, al abrir sus fauces, lanzó una llamarada que casi alcanzó al rey. Era un dragón. El aterrorizado monarca llamó a gritos a su guardia, que acudió en tropel armada hasta los dientes. -¡Matad a esa bestia! -ordenaba el rey fuera de control. Al cabo de una cruenta pelea, el extraordinario animal yacía muerto a las puertas de palacio. Desd...

El zorro, el quirquincho y la tostadora de maíz

Cuento tradicional de TUCUMÁN- ARGENTINA Diz que el zorro y el quirquincho habían andao de compañeros. Habían andao buscando qué comer. Diz que iban cerca di un caminito y han visto que venía una vieja con una tipa75 en la cabeza llena di ancua76. La vieja qui había tostao como diez callanadas77 de máiz pa hacer cocho78, volvía de la casa de una comadre ande había ido a molela a la ancua. Y áhi que li ha dicho el quirquincho al zorro: -Yo me guá hacer el muerto a ver si la vieja mi alza y me pone en la tipa 'i cocho, y como, y saco lo que puedo. Y diz que si ha hecho el muerto en el caminito. Y qui ha llegao la vieja y ha dicho: -¡Ve, mi suerte!, m' hi encontrao este quirquincho. Seguro que los perros lu han dejau medio muerto o 'tá helau. Con el quirquincho asao y la sopa 'i cocho se van a poner panzonas mis guaguas79. Y áhi que lu ha alzau y lu ha echao en la tipa. Y el quirquincho muy despacito si ha llenau los bolsillos 'i cocho, y cuando han pasao por debajo ...