Cuento: Absalón
Un cuento de Tununa Mercado Sus cabellos dorados emitían destellos al sol. Ni cabellos, ni destellos y menos dorados. Sería simplificar el esplendor, que no encontraba depósito en palabra alguna. Sus rizos caían sobre sus hombros y se abrían hacia la espalda en cascada y él con sus manos los abría con los dedos como buscando airearlos. Se inclinaba y su hombro los llevaba hacia atrás y cuando sacudía su cabeza volvían a su lugar lentamente, como río a su cauce. Era hijo de rey y se decía que su cabeza había nacido para la corona, que siendo de oro su cabellera y el oro el metal más regio, ninguna otra como la suya podría portarla. No había peine para esa mata. Desde la raya en el centro hasta las puntas que caían a ambos lados de la cabeza, el trayecto era un camino de martirio y los dientes se detenían en trabazones rebeldes como nudos borromeos múltiples, amarrados acaso para siempre. Los sobaban con aceite para ablandar la maraña formada en su interior, pero ésta permanecía en su ...