miércoles, 15 de septiembre de 2010

“EL JOVEN QUE ENTRÓ AL PALACIO DE GOBIERNO”.

 

                      Del autor Italiano Roberto Piumini

Un día un joven atravesó la puerta de piedra del palacio donde vivía el Gobernador de Milán. Rápidamente apareció un portero de tres metros de altura que le dijo bruscamente:

-¿Qué busca?

-Te busco a ti-, respondió el joven, el cual era rubio y llevaba una corbata de lacito al cuello.

-Ajá-, contestó asombrado el portero. -¿Y por qué me busca?

-Pues para que me indique el camino que me llevará frente al Gobernador de Milán-, dijo el joven de corbata de lacito y zapatos de color amarillo tostado.

El portero, muy gentilmente, le explicó cuales y cuantos corredores tenía que atravesar. El joven recorrió todos hasta encontrarse frente a una puerta de madera de nuez. Tocó y un vigilante de dos metros de altura abrió la puerta preguntándole con voz decidida:

-¿Buscaba algo?

-Sí, a ti-, respondió el joven de zapatos amarillos y chaqueta rojo fuego. El vigilante enrojeció también y balbuceando dijo:

- ¿Y p … por qué m … me buscabas?

-Pues, para poder entrar en las oficinas del Gobernador de Milán, -dijo el joven de chaqueta roja y pantalones azules como el cielo.

El vigilante inclinó la cabeza en forma de saludo y lo condujo a través de una sala decorada con murales de guerra hasta llegar a una puerta de madera de cerezo, y luego se fue. El joven tocó el timbre y le abrió un secretario de un metro y diez centímetros de altura que amablemente le dijo:

-¿Qué buscaba?

-Te busco a ti-, respondió el joven de pantalones azules y lentes redondos.

-¿Ah, sí?-, respondió el secretario con un hilo de voz.

-¿Y… por qué me buscaba?

-Para presentarme ante el Gobernador de Milán,- dijo el joven de lentes redondos y sombrero de lana verde. Entonces el secretario sonrió y lo guió por una larga alfombra que conducía a una puerta de madera de castaño, después torció dos veces y se marchó. El joven de sombrero de lana y una pipa encendida en la boca, bajó la manilla y entró en una enorme habitación blanca. En el medio de la habitación, sentado dentro de un montón de papeles se encontraba un hombrecito de cincuenta centímetros de altura. Era el propio gobernador de Milán.

-¿Qué puedo hacer por usted?- dijo el hombrecillo saliendo a su encuentro con su manita bien extendida.

Entonces el joven de la pipa y el paraguas de seda violeta, se metió al

Gobernador de Milán debajo del brazo, regresó a su casa y lo tiró entre sus juguetes.

 

Algo sobre el autor

Roberto Piumini: Nació en Edolo (Italia) en 1947 y vive actualmente en Milán. Es uno de los escritores italianos más interesantes y creativos de los últimos años; ha sido maestro, pedagogo, director de grupos de teatro y actor. Desde 1978 ha publicado sus obras con cerca de treinta editoriales, y es ampliamente reconocido en Europa y fuera de ella por sus libros en géneros tan variados como la poesía, el cuento, la retahíla, la fábula, la novela y la obra de teatro. Ha escrito libros tanto para público infantil y juvenil como para adultos y ha sido traducido a numerosos idiomas. También es compositor de canciones infantiles, y con ellas enriquece sus encuentros con los chicos en escuelas y bibliotecas.

Sus libros han sido galardonados con una treintena de premios infantiles (Bantarellino, Vergerio, Andersen, etc.). En 1991 recibió el Premio Chiara por Tre d’amore y el Dessì por su novela para adultos La rosa di Brod, y en 1998 con Motu-Iti recibió en Alemania el Premio Flautista de Hamelín. En 2005 fue nominado por su país al Astrid Lindaren Memorial Award.

Este cuento fue publicado en castellano por la Editorial María Di Mase de Caracas.