El ojo del amo
Un cuento de Italo Calvino (Italia) -El ojo del amo -le dijo su padre, señalándose un ojo, un ojo viejo entre los párpados ajados, sin pestañas, redondo como el ojo de un pájaro-, el ojo del amo engorda el caballo. -Sí -dijo el hijo y siguió sentado en el borde de la mesa tosca, a la sombra de la gran higuera. -Entonces -dijo el padre, siempre con el dedo debajo del ojo-, ve a los trigales y vigila la siega. El hijo tenía las manos hundidas en los bolsillos, un soplo de viento le agitaba la espalda de la camisa de mangas cortas. -Voy -decía, y no se movía. Las gallinas picoteaban los restos de un higo aplastado en el suelo. Viendo a su hijo abandonado a la indolencia como una caña al viento, el viejo sentía que su furia iba multiplicándose: sacaba a rastras unos sacos del depósito, mezclaba abonos, asestaba órdenes e imprecaciones a los hombres agachados, amenazaba al perro encadenado que gañía bajo una nube de moscas. El hijo del patrón no se movía ni sacaba las manos de los b...