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LA FLOR DE LA DEIDAD

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Leyenda popular. Había un rey que tenía tres hijos. De la noche a la mañana el rey quedó ciego. Desesperado por curarse no quedo médico ni curandero son ser llamado a palacio, más ninguno halló remedio a su ceguera. Ya desesperaba de curar, cuando un día llegó a su casa una vieja bruja, quien dijo al rey: —El único remedio para tu enfermedad es " la flor de la deidad" . —Búscala y tráemela— pidió el rey —No puedo. Para conseguirla hay que vencer muchas dificultades, y por otro lado si os revelo dónde hallarla perderé mis poderes curativos. El rey llamó a su hijo mayor y le mandó en busca de la flor. El joven de inmediato se puso en marcha, sin rumbo fijo, guiándose por el azar. Al día siguiente, el segundo hijo del rey se presentó a su padre diciendo que él también quería ir en busca de la flor. El rey se opuso, pero, ante su insistencia, accedió y el joven partió. Al tercer día, el hijo menor solicitó al rey la bendición y el permiso para partir en busca de...

EL VENDEDOR DE ESTATUAS

Un cuento de: SILVINA OCAMPO   Para llegar hasta el comedor, había que atravesar hileras de puertas que daban sobre un corredor estrechísimo y frío, con paredes recubiertas de algunas plantas verdes que encuadraban la puerta del excusado. En el comedor había manteles muy manchados y sillas de Viena donde se habían sentado muchas mujeres y profesores gordos. Mme. Renard, la dueña de la pensión, recorría el corredor golpeando las manos y contemplaba a los pensionistas a la hora de las comidas. Había un profesor de griego que miraba fijamente, con miedo de caerse, el centro de la mesa; había un jugador de ajedrez; un ciclista; había también un vendedor de estatuas y una comisionista de puntillas, acariciando siempre con manos de ciega las puntas del mantel. Un chico de siete años corría de mesa en mesa, hasta que se detuvo en la del vendedor de estatuas. No era un chico travieso, y sin embargo una secreta enemistad los unía. Para el vendedor de estatuas aun el beso de un chico...

EL VIGILANTE DE LOS ELFOS

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- (Leyenda Irlandesa) -   Cuando los Elfos llegaron a la Tierra desde sus inexpugnables moradas, acostumbraron a habitar en medio de los bosques vírgenes. Trataron por todos los medios de mantener alejada a la Gente Grande de allí, y para ello utilizaron a Vigilantes, seres humanos sometidos a los Elfos por poderosos encantamientos. Cuando un ser humano entraba en sus posesiones, los Vigilantes daban aviso a los Elfos y estos, la mayor parte de las veces, los sometían a tormentos despiadados hasta que morían. Sólo los poetas y los soñadores podían tener alguna posibilidad de salvarse de las maldiciones élficas, aunque poco les duraba la suerte si caían en manos de los Vigilantes, celosos de su fortuna y condenados a no poder huir de los Elfos. Esta es la historia que se cuenta en las cabañas de Irlanda sobre un Vigilante de los Elfos que consiguió escapar: La princesa Juana vivía en su castillo cercano a los bosques de Carterbaugh, pero el celo de su padre el rey la obli...

LA MUJER PERFECTA

La mujer perfecta –  un cuento de  NASRUDÍN Nasrudin conversaba con un amigo. - Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte? - Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo. Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material. - ¿Y por qué no te casaste con ella? - ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto. Etiquetas de Technorati: CUENTO POPULAR , NASRUDÍN , AL MUJER PERFECTA