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Los Pies Desnudos

                                                 Un cuento de Silvina Ocampo.- Argentina Esas peleas servidas como fiambres del día anterior son las peores, nos atan a un malestar hecho de nudos dobles, imposibles de desha­cer, tienen la consistencia pegajosa de las cataplasmas, pensaba Cristián Navedo, mientras agravaba el desorden de su escritorio apilando libros y papeles nuevos, cuya presencia agrandaba las cor­dilleras que crecían sin cesar sobre la mesa. Tenía el temor constan­te de morir asfixiado debajo de los papeles perdidos para siempre en el desorden, papeles que se buscan y no se encuentran nunca, por­que nadan en una zona indefinida de otros papeles detrás de los es­tantes, enredados para siempre en la obscuridad de ...

BUEN HUMOR

  Mi padre me dejó en herencia el mejor bien que se pueda imaginar: el buen humor. Y, ¿quién era mi padre? Claro que nada tiene esto que ver con el humor. Era vivaracho y corpulento, gordo y rechoncho, y tanto su exterior como su interior estaban en total contradicción con su oficio. Y, ¿cuál era su oficio, su posición en la sociedad? Si esto tuviera que escribirse e imprimirse al principio de un libro, es probable que muchos lectores lo dejaran de lado, diciendo: «Todo esto parece muy penoso; son temas de los que prefiero no oír hablar». Y, sin embargo, mi padre no fue verdugo ni ejecutor de la justicia, antes al contrario, su profesión lo situó a la cabeza de los personajes más conspicuos de la ciudad, y allí estaba en su pleno derecho, pues aquél era su verdadero puesto. Tenía que ir siempre delante: del obispo, de los príncipes de la sangre...; sí, señor, iba siempre delante, pues era cochero de las pompas fúnebres. Bueno, pues ya lo sabéis. Y una cosa puedo decir en toda verda...

No temer

“En verano la sombra del pino cruzaba el jardín. Allí a lo lejos, el mar como atormentado por la indecisión enviaba velados fulgores intermitentes para responder a los del cielo. -Observe la sombra de ese pino-dije -Hermosa. ¿verdad? -¿Solo hermosa? -Sí. -No solo es hermosa, tiene la ventaja de no temer nada, incluso si empieza a soplar el viento” .diálogo de Kusamakura de Sosheki Natsume. Etiquetas de Technorati: Kusamakura de Sosheki Natsume , temor , mar

El gigante de ojos azules

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El gigante de ojos azules - El Poema original de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963) - Un gigante de ojos azules Amaba a una mujer pequeña Cuyo sueño era una casita Pequeña, como para ella, Que tuviera al frente al jardín con temblorosas madreselvas. El gigante amaba en gigante, Su mano, a grandes obras hecha, Mal podía construir los muros Ni usar el timbre de la puerta De una casita con jardín con temblorosas madreselvas. El gigante de ojos azules Amaba a esa mujer pequeña Que pronto se cansó, mimosa, De tan desmesurada empresa Que no concluía en un jardín con temblorosas madreselvas. Adiós, ojos azules, dijo. Y, con graciosa voltereta, Del brazo de un enano rico Penetró en la casa pequeña Que tenía al frente un jardín con temblorosas madreselvas. El gigante comprende ahora Que amores de tanta grandeza No caben ni siquiera muertos En esas casas de muñeca Que al frente tienen un jardín con temblorosas madreselvas.