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La palabra.-POEMA DE CARLOS VARELA

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  Una palabra no dice nada Y al mismo tiempo lo esconde todo Igual que el viento que esconde el agua, Como las flores que esconde el lodo. Una mirada no dice nada Y al mismo tiempo lo dice todo Como la lluvia sobre tu cara O el viejo mapa de algún tesoro. Una verdad no dice nada Y al mismo tiempo lo esconde todo Como una hoguera que no se apaga Como una piedra que nace polvo. Si un día me faltas no seré nada Al mismo tiempo lo seré todo Porque en tus ojos están mis alas Y está la orilla donde mi ahogo. Carlos Varela

Homenaje a Gabriela Constantini

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Gaby fue de esas personas que en un trabajo silencioso y constante aportó a la cultura con generosidad. Su tarea en este plano ha concluido, pero seguramente estará ya en otros mundos viendo como ayudar. Un compañero de un foro le dedicó este poema y yo quiero compartirlo y homenajearla desde este espacio GENTE- por Hamlet Lima Quintana Hay gente que con sólo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales; que con sólo sonreír entre los ojos, nos invita a viajar por otros mundos y permite florecer todas las magias. Hay gente que con solo dar la mano, rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca las guirnaldas; que con sólo empuñar una guitarra te regala una sinfonía de entrecasa. Hay gente que con sólo abrir la boca, llega hasta los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas. Y se queda después como si nada. Y uno se va de novio con la vida, desterrando una muerte solitaria, pues sabe que a la v...

Sin alas, no obstante

Un Cuento de Marina Colasanti.   Dura aldea era aquella, donde a las mujeres les estaba vedado comer carne de ave: no fuera que las alas se les subiesen al pensamiento. Dura aldea era aquélla donde, a pesar de la prohibición, al regreso de la cacería y sin haber podido cobrar otra pieza, el marido le entregó a su mujer un ave, para que la preparara debidamente y fuera esa noche el alimento de los dos. Y así lo hizo la mujer, hundiendo los dedos en las plumas todavía brillantes, arrancándolas a puñados, y entregando al agua y al fuego aquel cuerpo ahora muerto, que no al fuego ni al agua, sino al aire y a la tierra había pertenecido. Si deteniendo su labor un instante hubiera puesto sus ojos en la ventana, habría podido ver una bandada de aquellas mismas aves, volando hacia el sur. Pero ella sólo miraba las cosas cuando le era preciso mirarlas. Y como no necesitaba mirar el cielo no irguió la cabeza. Cocida la carne del ave, se dio gusto engullendo las presas casi sin masticarlas, ...

¡Qué poco es un solo día!- Gioconda Belli

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres, ¡Qué poco es un solo día, hermanas, qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas! De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos -toda la atropellada ruta de nuestras vidas – deberían pavimentar de flores para celebrarnos (…) Nosotras queremos ver y oler las flores. Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras en vez de machos, Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris Y de los que nos vendaron los pies Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas Queremos flores del que se pro...