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Cuento: LA FE Y LAS MONTAÑAS

  Una historia de Augusto Monterroso Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.   La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio.   Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de Fe. Etiquetas de Technorati: LA FE Y LAS MONTAÑAS , Augusto Monterroso , Cuento

NO TE RINDAS. MARIO BENEDETTI

  Yo me pregunto que hace tanto tiempo que venimos peleando y repetimos las mismas cosas, a veces se hace difícil seguir adelante y creer que uno tiene razón. Pero alguien dijo una vez: No te rindas, aun estas a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo. No te rindas, por favor no cedas, aunque el frió queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños, porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque te quiero. Porque existe el vino y el amor, es cierto, porque no hay heridas que no cure el tiempo…. “Busca tus sueños Sigue tu destino Deja tus huellas No mires atrás Escala montañas Y llega hasta el cielo Descubre la selva Desafía al mar Tu corazón te llevara A d...

El LABERINTO DE LA RENOVACIÓN

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Un cuento de Ana Cuevas Unamuno     Hace ya mucho tiempo, en un tiempo anterior a este tiempo, había un pueblo en el cual desde siempre existía una costumbre: cada año justo en la luna anterior al nacimiento de los frutos, se realizaba la limpieza de Primavera. Esto nada tenía de especial, en muchos pueblos se llevaba a cabo el mismo ritual, pues era firme creencia desde tiempos remotos y olvidados, que la abundancia solo llegaba a aquellos sitios donde lo inservible se desechaba, lo roto se reparaba y todo circulaba. Así sucedía en la naturaleza, ¿porqué no iba a ser igual en la vida de los hombres?. Las plantas se desprendían llegado el invierno de todas sus pertenencias gastadas, para rebrotar en primavera, los desechos creaban el abono, los frutos no consumidos se pudrían..... Pero en el pueblo del que hablamos este rito era muy especial y nadie nunca, nunca, olvidaba celebrarlo. Ese día se levantaban bien temprano y todos los miembros de la familia sacaban fuera de la...

CUENTO: Una Navidad

  Un Cuento de Truman Capote (EE. UU.) Primero, un breve preámbulo autobiográfico. Mi madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una buena familia de Nueva Orleans. El matrimonio duró un año. Ella era demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era además demasiado ambiciosa -quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama. Durante años, rara vez vi a ninguno de mis padres. Mi padre tenía asuntos en Nueva Orleans, y mi madre, tras graduarse, empezaba a abrirse camino por sí misma en Nueva York. En lo que a mí me concernía, ésta no era una situación desagradable. Era feliz donde me hallaba. Tenía a muchos parientes amables conmigo, tías y tíos y primos y, especialmente, a una prima ya mayor, con ...