EL EXTRAÑO DEL PARQUE

Erase que se era un hombre extraño que moraba en las calles dónde habitan las criaturas abandonadas del señor y al que tantos acudían por su intensa presencia de factura indescriptible, a confiarle sus penas y tribulaciones. En una mañana como esta, acudió a él un niño menesteroso en demanda de algo con qué aplacar el hambre de su madre y sus hermanos. Lo halló en la avenida, cerca de los bancos dónde comían las palomas, y con voz de sentida angustia le narró sus penas pidiéndole ayuda para remediarlas. —Seis hermanos tengo y otro por llegar, ha muerto mi padre por ir a robar. Mi madre gastada de tan mala vida, nos mira y solloza su hambre y la nuestra. Vendo estampitas, recorro vagones, pido unas monedas, canto en ocasiones, Adela mi hermana ofrece su cuerpo, Ricardo esta preso por una nimiedad, Roberto saca lustre a botas y zapatos, Cristina vende rosas en bares de moda, Clarita da besos a cambio de monedas, y Arturo va conmigo porque es muy pequeño, a veces lo cargo, la gente n...