NOCHEVIEJA… AÑONUEVO

¡Tiempo de festejo!… ¿Qué festejo?... ¡Ay, no lo sé! Dicen que un ciclo termina y otro comienza… Sé que así es porque me lo han enseñado, sin embargo me pregunto: ¿por qué termina este día y comienza este otro? Miro al cielo y no noto diferencia con ayer o anteayer o el mes pasado. No cruzan cometas, ni caen estrellas. Nada cambia a mi alrededor a pesar de ser un momento tan especial. No todos los días muere o nace un año… Más llamativo resulta saber que a pesar de ser un evento importante no lo es en todo el mundo, lo que implica que en realidad a lo largo del viaje solar la muerte y el nacimiento de un ciclo depende, no del ciclo mismo, ni de nada natural, sino del criterio humano. Entonces cuando me pregunto que festejo, me respondo que estamos festejando una de las tantas ideas humanas arbitrarias. Una convención. Algo vacío de ritual y de comunión con la naturaleza. ¿Será por eso que estas fechas traen más dolores de cabeza que satisfacciones? A la hora de preguntarme...